La Documenta ya comenzó
Por Nelson Di Maggio
La Documenta se realiza cada cuatro años y tiene una bien ganada fama por sus audaces temas y propuestas. Desde su fundación en 1955 por el venerable Arnold Bode, sus objetivos se modificaron. Se abrió al pluralismo audaz de un curador o comisario, en principio alemán, luego suizo (Harald Szeemann), belga (Jan Hoet), francés (mujer, nada menos, Catherine David) y ahora el negro nigeriano residente en Estados Unidos hace 20 años: su nombre, Okwui Enwezor, responsable de la I Bienal de Johannesburgo, Sudáfrica.
Más libre de intereses diplomáticos y comerciales, menos constreñida por una esclerosada organización, la Documenta cuenta con un buen presupuesto y el tiempo suficiente para programar las ideas. Siempre polémica, la más visitada de todas (600 mil personas), conserva un prestigio inigualado.
Quince meses antes de la apertura, el director Enwezor comenzó con un foro de debates en Viena el 23 de marzo, una manera de dar transparencia al proceso de la megamuestra. Así, invitó a participar en lugares de «producción de teoría y saber» (¿?) situados lejos de los poderosos centros neurálgicos de decisión artística. Su intención es cuestionar la vigencia actual del discurso artístico en Occidente a través de cinco plataformas de discusiones. Se realizarán en Nueva Delhi, la isla caribeña de Santa Lucía y las ciudades africanas de Johannesburgo, Kinshasa y Lagos, antes de finalizar su periplo en Kassel.
En la primera etapa de esa serie de debates, iniciada en la Academia de Bellas Artes de Viena, se trató el tema Democracia sin concluir – Democracia, justicia, minorías y derechos humanos, Dialéctica de la soberanía y acción directa, resistencia y desobediencia cívica y asistieron muchos participantes de países en vías de desarrollo (un filósofo y un politólogo indios, un crítico de Camerún, un pensador jamaicano, un psicoanalista esloveno, una politóloga francesa), posiblemente cercanos residentes en las ciudades donde se efectuarán las próximas sesiones, con omisiones sudamericanas entre otras.
El propósito, quizá interruptor de prácticas más eurocentristas, no deja de suscitar riesgos y suspicacias, con un revolotear demagógico que privilegia al siempre postergado continente africano (¿una revancha del nacionalismo nigeriano?), que ya tiene tres bienales (El Cairo, Dakar, Johannesburgo) y olvida otras zonas del mundo igualmente olvidadas de la cultura.
Basilea
Por su parte, Art Basel 32 ofrece una nueva versión de la sección Art Unlimited, sin límites para el arte de hoy, que obtuviera un enorme éxito, por su calidad, el año pasado. Las galerías ya tienen anotados 60 nuevos proyectos. Entre ellos figuran The Atelier van Lieshout (Galería Fons Welters), Ilya Kabakov, el ruso formidable que presentará Two windows (Galería Thadeus Ropac), el ‘arte povera’ con Mario Merz (Galería Speroni Westwater). Los nombres de Paul McCarthy, Jenny Holzer, Pipilotti Rist, Vanesa Beecroft, Uri Tzaing, Brice Dellsperger y Ann-Sofi Siden están confirmados en la programación.
Videos en el Museo del Parque Rodó
La mayoría de las tres exposiciones que actualmente se realizan en el Museo Nacional de Artes Visuales (Jannis Kounellis, Yousuf Karsh y Piranesi) están acompañadas de videos, que, en cierta medida, suplen la falta de catálogos que por diversas razones no existen.
De miércoles a viernes, a las 16.30 horas, se proyecta un panorama geográfico-cultural sobre Canadá, los sábados y domingos a las 17.00 horas, una entrevista a Jannis Kounellis, y también los fines de semana, pero a las 18.00 horas, continúa el ciclo sobre Arquitectura contemporánea, hoy dedicado al inglés James Stirling, que realiza una visita guiada por la soberbia Galería de Arte de Stuttgart, y al español Santiago Calatrava.
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