UNA TRAGEDIA ANUNCIADA
En un país construido en torno al mito de la democracia perfecta y de la paradigmática movilidad social, hay determinados temas que suelen soslayarse deliberadamente, como si por eso fueran a desaparecer sus causas y sus consecuencias.
A menudo preferimos ignorar lo evidente, renunciar al necesario debate de ideas y adecuarnos obsecuentemente a las pautas que impone el discurso hegemónico del poder mediático que detenta la clase dominante. En ese contexto, minimizamos nuestro rol protagónico en la sociedad y nos transformamos en meros espectadores de la realidad.
Uno de los temas sobre los cuales existe una casi total ausencia de debate es el suicidio, pese a que los siempre imprecisos indicadores corroboran que sigue siendo un problema traumático.
Otro tanto sucede con la eutanasia o «buena muerte», práctica recurrentemente demonizada por las religiones y penalizada por el Estado.
Muy pocos libros se han escrito en Uruguay sobre tan controvertido asunto. Incluso, no existen estadísticas oficiales sobre autoeliminaciones, ya que, a menudo, las familias y allegados a los suicidas no denuncian lo sucedido.
También los medios de comunicación contribuyen a esa operación de encubrimiento, con el propósito de no afectar la sensibilidad de la opinión pública.
El 8 de junio de 2009, una pareja de uruguayos casi ancianos, se hospedó en una habitación de un conocido hotel de las inmediaciones de la Terminal Tres Cruces. Allí, concretaron su largamente planeado propósito de quitarse la vida, luego de comentarlo con familiares y amigos.
La impactante tragedia fue la culminación de un largo calvario que comenzó el 14 de abril de 1972, cuando la dictadura ejecutó a Horacio, el único hijo de la pareja.
En «La última fuga», el periodista Iván Kirichenko relata la vida de Filomena y Carlos, los protagonistas de este hecho, narrando toda su azarosa peripecia vital y cómo desembocó en aquel amargo pero largamente anunciado epílogo.
El autor inicia su relato con la reconstrucción del fatídico día de la inmolación, para luego indagar en el pasado de las víctimas, su historia en común, la militancia de su asesinado hijo en el MLN y los sucesos de aquel amargo 14 de abril de 1972 que quedó impreso en la memoria colectiva.
El periodista recrea no sólo la azarosa peripecia de los protagonistas, sino también buena parte de la historia del Uruguay de la segunda mitad del siglo pasado.
Con plausible objetividad y sin emitir juicios de valor, el escritor reconstruye minuciosamente los acontecimientos políticos y sociales que prepararon el terreno para el golpe de Estado y las señales que, ya desde la década del cincuenta, preanunciaban la ruptura institucional.
En su crónica, Kirichenko evoca el autoritario gobierno de Jorge Pacheco Areco, al cual la derecha suele reivindicar como democrático, pese a los atropellos y las violaciones a los derechos humanos perpetradas contra la población civil.
La novela, mayormente biográfica, pero con algunos toques de ficción, aborda -con mesura y agudeza- dos temáticas polémicas y largamente discutidas.
Por un lado, se refiere a la dictadura, evitando incurrir en lugares comunes y afiliarse a frecuentes visiones maniqueas. También reflexiona sobre el suicidio, en tanto problema de indudable dimensión social.
«La última fuga», del periodista y escritor Iván Kirichenko, es una historia atrapante y removedora, que impacta por su dramatismo y coadyuva a conocer un poco más, no sólo la historia reciente, sino también de nuestra condición humana.
(Editorial Fin de Siglo)
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