Preciosa. Los rincones oscuros de la miseria

Una radiografía de la humillación

La propuesta retrata con singular crudeza las terribles vicisitudes de una adolescente afroamericana en su corta y atormentada existencia.

Para decirlo en pocas palabras, el largometraje se instala en las antípodas de una convención estética y/o argumental que la industria cinematográfica norteamericana entiende como aceptable. Por el contrario, la producción supone un drástico corte transversal al patio trasero de Estados Unidos donde la protagonista, una joven obesa, analfabeta funcional y víctima de la violencia doméstica de su entorno, lucha contra viento y marea intentando emerger de esa condición asfixiante.

Para retratar ese universo contaminado, la lente no hace más que encuadrar el entorno decadente que rodea al personaje mientras la vida golpea a la protagonista sin piedad. Si no fuera porque muchas veces, por desgracia, los informativos dan cuenta de este tipo de situaciones aberrantes, lo de «Preciosa» impresionaría como una exageración de la desgracia; un siniestro compendio de amarguras (abuso sexual del padre, una hija con síndrome de Down fruto de dicha relación incestuosa, el destrato psicológico de la madre, el contagio de una enfermedad terrible, etcétera) que, sin embargo, en el marco fílmico se asemeja a un registro documental de la marginación en sus detalles más dolorosos. Más allá de lo señalado, la película también adquiere una faceta crítico-contestataria sobre algunos resortes fallidos de la asistencia social del Estado que terminan generando (y sosteniendo) situaciones absolutamente inaceptables dentro de una burocracia rutinizada. Sin embargo, no todo son palos para el sistema, por cierto. Además de la propia evasión fabulada de la protagonista (que se imagina una estrella asediada por sus admiradores y rodeada de galanes), el largometraje instala opciones de superación y esperanza. No lo hace de manera simplona y cabe agradecer, tanto al director como al guionista, que estos componentes sean trabajados con la seriedad y rigor que ameritaba la propuesta. Como sucede en algunas oportunidades, luego de que la exhibición finaliza y se encienden las luces de la sala, buena parte del público acusa el golpe en una silenciosa retirada. Es que «Preciosa» (título aparentemente paradójico que puede estar iluminando la templanza interior y no simples apariencias) nos deja rumiando pensamientos que van del desconsuelo y la indignación hasta los posibles recovecos de una ilusión legítima. Eso sí, no deja indiferente a nadie y, de paso, se puede admirar un trabajo actoral de primer orden en el cual Monique (en el rol de madre castradora) merecería una estatuilla del tamaño del obelisco. Impresionante.

Preciosa («Precious»; Estados Unidos, 2009). Dirección: Lee Daniels. Guión: Damián Paul basado en la novela «Push» de Sapphire. Producción: Lee Daniels, Sarah Siegel-Magnes y Gary Magnes. Dirección de fotografía: Andrew Dunn. Edición: Joe Klotz. Sonido: Ken Ishii. Vestuario: Marina Draghici. Maquillaje: Toy R. Van Lierop. Con Gabourey «Gabby» Sidibe, Mo´Nique, Paula Patton, Jenny Kravitz, Mariah Carey, Sherri Sheperd y Susan L. Taylor.

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