Ana MarÃa Shua
Las primeras mujeres se reclutan aparentemente al azar. Sin embrgo, una vez reunidas, se observa una cierta configuración en el conjunto, una organización que, enfatizada, podrÃa convertirse en un estilo. Ahora la madama busca a las mujeres que faltan y que ya no son cualquiera sino únicamente las que encajan en los espacios que las otras delimitan, y a esta altura ya es posible distinguir qué tipo de burdel se está gestando y hasta qué tipo de clientela podrÃa atraer. Como un libro de cuentos o de poemas, a veces incluso una novela.
No hay caricia más perfecta que el leve roce de una mano de ocho dedos, afirman aquellos que en lugar de elegir a una mujer, optan por entrar solos y desnudos al Cuarto de las Arañas.
Muchos prefieren que se los ate y la calidad de las ataduras varÃa, como es natural, de acuerdo con el peculio de la gozosa vÃctima: desde lazos de seda hasta lazos de sangre. Y es que en el fondo nada ata tanto como la responsabilidad de una familia (ciertamente el más caro de los placeres-sufrimientos).
Un digno burdel europeo del siglo XIX debÃa tener una gorda, una flaca, una judÃa, una negra. La judÃa podÃa ser también la flaca, pero la gorda no.
En la puerta del burdel, un hombre pregona la mercaderÃa a los viandantes. Les ofrece una mujer muy blanca pero cubierta de lunares y otra dada a pulposas fantasÃas y otra de ojos como espadas y otra capaz de tocar tres instrumentos al unÃsono y otra que ruge como el motor de un helicóptero desbocado y otra extranjera y otra que se olvida de su propio nombre en cada recodo de su sexo. Sin embargo, adentro hay solamente una mujer. Sin embargo, el hombre no miente.
A otra muejr la llaman La Insaciable, como si alguien, alguna vez, saciara algún deseo.
A tal punto están previstos todos los deseos y provisto todo lo necesario para satisfacerlos, que se incluye entre el personal a un sapo bien alimentado para princesas que deseen experimentar ciertos trucos o intentar mutaciones. Después de veinte princesas se lo reemplaza por uno recién salido del estanque. De acuerdo con el resultado de las experiencias, al anterior se lo entierra o se le rinde pleitesÃa.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21