Kodama. "Sé que él no está, pero ver su biblioteca es maravilloso, lo siento presente"

Abre sus puertas la Casa Museo  dedicada a Jorge Luis Borges

La Casa Museo dedicada a Jorge Luis Borges está ubicada en la calle Anchorena 1660, en Buenos Aires. Si bien el escritor jamás vivió en esa casa, sí lo hizo en la finca vecina, entre 1938 y 1943, luego de la muerte de su padre.

A María Kodama, quien fue esposa y secretaria personal del escritor, le resultó interesante adquirir la propiedad y hacer una réplica de la casa original.

La ilusión de Kodama de abrir para el cumpleaños capicúa, ya que este año cumpliría 111 años, al fin se hizo realidad, y el Museo Borges tuvo su «estreno» durante la pasada Noche de los Museos de Buenos Aires, siendo uno de los lugares más visitados por el público. En la ocasión, sólo estuvo habilitada la planta baja del futuro museo. Cuando abra definitivamente, en el piso de arriba se podrán visitar la habitación y la biblioteca de Borges. «Aunque yo sé que él no está, para mí es maravilloso verlas porque lo siento presente; imaginate que esa biblioteca fue lo primero que vi en su casa, cuando yo tenía 16 años», expresó Kodama, quien es además presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.

Kodama recuerda que la idea de hacer una casa-museo en la que estén los objetos de la vida cotidiana del escritor, de alguna forma se la dio el propio Borges: «Conversamos varias veces cuando visitamos la casa de Victor Hugo en París, la de Poe en Estados Unidos o la de Rudyard Kipling en Inglaterra; él decía que a diferencia de un músico o un actor, el trabajo de un escritor es siempre íntimo y por eso las casas siempre eran los mejores museos».

«La primera vez que vine a la que ahora es la sede de la Fundación no pensaba en comprar la casa, vine porque quería ver la casa de al lado, donde él había vivido después de que murió su padre; él me contaba que en el jardín de esa casa había escrito mi cuento favorito, ‘Las ruinas circulares’, y yo quería verlo», añadió.

Fue así que Kodama solicitó la autorización de los vecinos para «espiar», sobre la pared medianera, el que fuera jardín de la casa del escritor. Allí supo que esa casa vecina estaba a la venta.

Durante la preinauguración, el público no paraba de desfilar delante de objetos familiares, varios de los libros escandinavos de Borges y una edición de Chuan Tzu fechada en 1916, que el escritor leyó de joven y que tiene anotaciones como casi todos sus libros.

«Es interesante observar cómo ahí todavía tenía una letra de tamaño normal, que después fue achicando por culpa de la miopía», señala Kodama. Cuando el Museo Borges abra sus puertas definitivamente, en este 2010, el visitante podrá encontrarse allí, con toda la obra del escritor argentino, además de manuscritos, primeras ediciones de sus libros, material iconográfico, cuadros, objetos personales y los premios que recibió en vida, con el aderezo de que ese centro cultural se encuentra al lado de la casa en la que vivió Jorge Luis Borges y donde escribió también algunos de sus relatos más conocidos.

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