¿Qué querés con ese loro?, con Ileana López, en Teatro del Centro

En los suburbios del arte de cantar

Esto es un espectáculo musical; y más bien es un recital de tango a cargo de Ileana López. No hay libreto, sino una suma de canciones; hay un escenario, pero no hay escenas; se comienza y se termina con música, con lo que la actuación pasa a un segundo lugar. No podemos alegrarnos de este sesgo en la carrera de Ileana López: sus promisorios inicios, con «No Xirgu para nada», dentro de un elenco que se llamó «La Comedia Peñarol», fueron en teatro, y sus presentaciones posteriores, como «Berenice’s windows» de Fany Puyesky, siguieron por la misma vía.

Como cantante, Ileana López muestra énfasis, intenta fuerza: no pretende musicalidad, ni da por supuesto una voz especialmente dotada, ni aún exhibe los conocimientos de canto que comúnmente se consideran necesarios para comenzar una carrera de cantante. Con un acompañamiento musical correcto y profesional, la voz de López no pasó de un registro muy apretado de notas; su adecuación a las partituras no fue muy exacta, no mostró una emisión fácil ni un buen contacto con las melodías; su volumen vocal no puede ser muy considerable, entre otras cosas porque la cantante consideró necesaria una amplificación en base a micrófono bastante incómoda de llevar y aún de ver, para abarcar la reducida sala del Teatro del Centro. En cuanto a la interpretación, al sentimiento y a la emoción que un cantante puede o debe poner en la música que canta, elemento de verdadera importancia, sobre todo, tratándose del tango, la presentación de López resultó desconcertante. Por momentos pareció una parodia, una tomada de pelo a todas las cantantes de tango, en particular cuando cantó «Al mundo le falta un tornillo» con el mismo dejo y el mismo chiste final que empleó Gardel para alguna grabación, con el diálogo entre el cantor y un músico; otras veces pareció simplemente una parodia de toda posible interpretación del tango, con sonidos ásperos y guturales. Hubo énfasis, pero no sentimiento; hubo acentos arrabaleros, pero faltó el arrabal, que había desaparecido mucho antes de que López naciera.

Todo esto fue acompañado de una actuación muy débil. Era el punto que creímos sería el fuerte de López, y nos equivocamos. La actriz se mostró envarada, rígida, con una sonrisa inalterable y poco fluida que tendía a mueca, con un paso arrítmico, de escasa variedad, y con un vestuario tan chillón y de mal gusto como inadecuado al físico de la cantante, y cuya profusa variedad nos fue imposible de explicar. Escribir y actuar son un arte; la música exige además rudimentos técnicos indispensables que no pueden suplirse con buena voluntad.

¿Qué querés con ese loro? con Ileana López. Vestuario de Héctor Bochard, sonido de Luis Restuccia, luces de Claudia Tancredi, dirección musical de Gonzalo Gravina, música en vivo de Gonzalo Gravina (piano), Ricardo Aguinaga (bandoneón), Fredy Pérez (guitarra) y Jorge Rodríguez (violín). En Teatro del Centro «Carlos Eugenio Scheck», Plaza Cagancha 1164. Tel. 902.89 15.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje