El camerunés Richard Bona vuelve al Teatro Solís en enero
Bona nació en Minta, una aldea de Camerún, el 28 de octubre de 1967. Su madre era cantante en la iglesia y su abuelo dirigía una banda de músicos que solía ensayar en casa ante la atenta escucha del nieto.
El niño creció impregnado de música y su abuelo le regaló un balafón, especie de xilofón de madera. «Cuando tuve cinco o seis años me llevaron a tocar en la banda de la iglesia, así que practicaba el balafón todos los días», dijo Bona en un reportaje. «También cantaba, y además me fabriqué flautas, guitarras y elementos de percusión. Mi padre era camionero, yo lo acompañaba a la capital y tocaba la guitarra en un bar, para que la gente bailara. En Africa siempre se espera que un músico haga bailar a la gente».
Un día apareció un francés que quería abrir un club de jazz en Camerún. «Me ofreció veinte dólares por noche, algo muy tentador. El hombre me llevó a su casa, tenía como quinientos discos de jazz. Me dijo que eligiera cualquiera y yo tomé uno de Jaco Pastorius. Me cambió la vida».
Bona se llevó el disco, le puso cuerdas de bajo a su guitarra, practicó durante tres meses y cuando se instaló el club de jazz estuvo tocando allí durante seis años. «En 1990 decidí irme a París. Busqué mi inspiración en mi pasado africano, abandoné el estilo Pastorius, empecé a escribir mi propia música y volví a cantar».
En 1995 viajó a los Estados Unidos. «Cuando me fui a New York quería estar cerca de esos músicos que eran mis héroes, como Joe Zawinul, Herbie Hancock, Chick Corea, Bobby McFerrin y toda esa gente a la que escuchaba. Esta ciudad es grandiosa, yo toqué con todo el mundo, sólo hay que llamar y combinar para juntarse a tocar, nadie me pregunta cuánto dinero hay. Antes yo era un desconocido, pero ahora llamo a cualquier gran músico y nos juntamos para tocar. Yo soy feliz tocando».
En la lista de los músicos con quienes compartió esa felicidad, figuran Harry Belafonte, Paul Simon, Jacky Terrasson, Harry Conick, Tito Puente, Mike Stern, Chucho Valdés, Joni Mitchell, Billy Cobham y George Benson.
Bona grabó algunos discos como líder, entre ellos «Scenes from my life» (1998, con Michael Brecker y Omar Hakim) y «Munia» (2003, con Kenny Garrett, Vinny Colaiuta, Romero Lubambo y George Colligan). Como «sideman» acompañó a músicos importantes en varios cedés, de los cuales cabe destacar «World tour» (1998, con Joe Zawinul), «Motherland» (2000, con Danilo Pérez), «Hanging in the city» (2001, con Randy Brecker) y «Speaking of now» (2002, con Pat Metheny).
Su última producción es el álbum «The ten shades of blues», del que se ha dicho que es «un trabajo que destruye fronteras, perfectamente embalado y enormemente agradable». En él Bona ha reunido a «músicos del mundo para ayudar a ajustar su firma en la fusión de las herencias musicales: esta vez rastrea en India, su natural Camerún y su adoptivo Estados Unidos». Sobresalen su sedosa e intensa voz y su talento como bajista y multi-instrumentista, combinando elementos africanos, bluseros, de música country y bluegrass.
El Richard Bona Group que vendrá a Montevideo está formado con el director en voz y bajo, Michael Rodríguez (trompeta), Marshall Gilkes (trombón), Etienne Stadwijk (teclados), Jean-Christophe Maillard (guitarra) y Ernesto Simpson (batería).
Para este concierto, con el que el Jazz Tour inicia una nueva temporada anual, las entradas ya están a la venta en boleterías del Teatro Solís y en los locales de la Red UTS, Palacio de la Música, CD Warehouse y RedPagos. Los precios son de $ 950, $ 850, $ 750, $ 650, $ 500 y $ 350 a partir del sábado 2 de enero. Antes de esa fecha, las entradas anticipadas gozan de una bonificación.
Hay financiación con tarjeta Visa y quienes acrediten su condición de músicos tendrán un descuento escribiendo a [email protected].
Por consultas e informes llamar al teléfono 900 90 32.
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