Un día para la poesía
Hace algunos decenios, los poetas eran figuras públicas y sus obras
aprendidas de memoria y recitadas en familia. Así había sido por siglos
y milenios. Una ola de prosaísmo no logró, por suerte, acabar con la poesía, que en los últimos años vive un pequeño boom editorial.
En el año aparecieron varios buenos libros de poemas en nuestro país.
Puede recordarse uno de Agamenón Castrillón (La del mono), de Salvador Puig en editorial Cal y Canto. Salió el primer tomo de la poesía completa de Juan Cunha. Nuestro compañero Nelson Díaz editó Liturgia Urbana en
Vintén. Para traer poesía a nuestra página, elegimos poemas de tres de
nuestros grandes poetas, incluidos en libros del año. Washington Benavides en El mirlo y la misa recopila producción de los 90 con renovada
preocupación religiosa. El «Bocha» también editó un libro de sonetos en 2000. Jorge Arbeleche en Para hacer praderas vuelve a ofrecer poesía de gran musicalidad. El poema elegido está dirigido a Julio Herrera y Reissig.
Mario Benedetti acaba de presentar El mundo que respiro. Las agencias anuncian que ayer don Mario debió suspender la presentación de su libro en Argentina por un ataque de asma.
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