Los discos que habrá que escuchar
El relanzamiento de aquel triple disco de vinilo que fue All things Must Pass, en 1970, fue la comprobación definitiva de la sensibilidad mayor del ex Beatle George Harrison. Ese Harrison que durante la trayectoria de la «beatlemanía» parecía estar a la sombra de inmensos como Lennon & Mc Cartney.
Este disco solista, ahora remasterizado y publicado en dos compactos, viene a colocar a este hechizante George Harrison nuevamente en la consideración pública: la noción de guitarrista, de una envolvente construcción de melodías y diversas atmósferas está fuertemente presente a lo largo de los compactos. Pero también asoma el compositor fuera de serie que, evidentemente, no tenía que demostrarle nada a nadie (con las canciones que logró colar como autor en los discos de Los Beatles ya es más que suficiente. Con este proyecto Harrison cosechó comentarios con adjetivos grandilocuentes.
Por lo tanto All things Must Pass, además de música superior (hay una nueva versión del clásico «My Sweet Lord», esa maravilla y un inédito como «I Live For You»), posee un equipo notable de instrumentistas tales como Klaus Voorman, Billy Preston, el gran Eric Clapton, su ex compañero Ringo Starr y otro baterista impecable como Alan White. Irresistible escuchar esa guitarra, esas texturas y coloraciones, esa compleja simplicidad de la grandeza.
Hay regresos: el de Rod Stewart, con una pequeña ayudita de los amigos (el ex Guns, Slash y otros talentos como Macy Gray, por ejemplo), fundó un disco de formato pop denominado Human. El viejo Rod ha rodado lo suficiente como para sacar provecho de su oficio y plantea un disco correcto, sin vuelo, pero ganchero como para oírse en discotecas o en reuniones distendidas de amigos.
Más importante es el retorno del compositor y guitarrista Jeff Beck con el compacto You Had It Coming en donde, una vez más, este individuo que ya ingresó en la historia mayor de la cultura rock con proyectos fonográficos como Blow By Blow, otorga una lección compositiva e interpretativa. En el manejo de un instrumentito tan requerido en el rocanrol, Beck hace de su Stratocaster una suerte de ejemplar bíblico.
Del blues al rocanrol, o a la incursión casi electrónica o tecno, Jeff Beck sigue demostrando que no se momificó su propuesta: bienvenida sea, entonces, a esta casa musical.
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