LIBROS : Mirada reveladora. "Mundos adolescentes y vértigo civilizatorio": un inquietante diagnóstico

Las tensiones de la era global y sus cruciales incertidumbres

En «Mundos adolescentes y vértigo civilizatorio», el médico y psicoanalista Marcelo Viñar ensaya un revelador diagnóstico acerca de la ubicación temporal y espacial de las nuevas generaciones en la compleja coyuntura contemporánea.

Partiendo de la premisa de que las contingencias históricas son irreductibles, el autor indaga en la problemática cotidiana de este grupo etario, cuyo crecimiento y desarrollado suele estar condicionado por las pautas culturales dominantes y las causalidades emergentes.

Desde una visión que mixtura la ciencia con la reflexión de naturaleza filosófica, el especialista construye un periplo complejo pero no menos fascinante.

Su hoja de ruta, que se alimenta naturalmente de su saber académico pero también de la experiencia clínica, apunta a decodificar los lenguajes y mensajes del presente, sin desestimar la herencia de la memoria.

Marcelo Viñar cuestiona con rigor los preconceptos arraigados en el imaginario colectivo, acerca de las eventuales estrategias de abordaje de la problemática de los jóvenes.

En ese contexto, fustiga las habituales visiones reduccionistas, que privilegian la medicalización, la represión y hasta la reclusión, antes de humanizar el problema.

En este fermental ensayo, el profesional desestima las concepciones exacerbadamente cientificistas, que, en una suerte de fatalismo determinista, agotan la resolución del dilema en la materia meramente biológica.

Demoliendo múltiples mitos,Viñar reposiciona al adolescente como un sujeto social y no como un mero objeto de investigación, en un intenso ejercicio de interpelación a la realidad.

Resulta obvio que su razonamiento responde a la praxis del psicoanálisis, privilegiando el estudio de las subjetividades y las sensibilidades individuales y colectivas.

Al abordar concretamente la mirada de los adolescentes del siglo XXI, el especialista propone una ruptura con los discursos dominantes y radicalmente reduccionistas del problema.

En tal sentido, concibe a la adolescencia como un fenómeno de transformación y no como una mera etapa de tránsito a la adultez, más allá de meros enunciados axiomáticos.

En el curso de su pesquisa, Marcelo Viñar enfatiza acerca de la cuestión de los referentes y anclajes sociales, representados por la familia, la filiación, la parentalidad, el trabajo, el ocio, la norma y la transgresión y la sexualidad permitida y no admitida.

Al referirse a los cambios radicales de nuestro tiempo, el autor alude, por ejemplo, a la explosión sexual y a la emancipación de la mujer, ambos inherentes a un contexto de mutación temporal.

Ensaya una fuerte crítica al determinismo de lo biológico, que liga a la adolescencia meramente con la pubertad, sin contemplar otros factores que tienen una crucial gravitación incidental.

Obviamente, Viñar no soslaya la influencia de esta posmodernidad problemática, reflexionando en torno al cuerpo como construcción identitaria, la autoestima y la educación sexual como «consigna iluminista», en implícita alusión al proyecto pedagógico inaugurado durante este período de gobierno en nuestro país.

Marcelo Viñar indaga en los lenguajes, las «tribus», los grupos de pertenencia y los conflictos provocados por la frecuente abolición del vínculo parental.

El estudioso sitúa esta problemática en la geografía contemporánea de la globalización, criticando las pautas dominantes que suelen gobernar el abordaje del malestar adolescente y sus consecuencias.

Su razonamiento deriva inexorablemente a la exploración de múltiples escenarios y cuadros patológicos, como la soledad, el aislamiento, la desolación, el tedio y la exclusión de naturaleza multicausal.

Entre los factores que inciden en la construcción de este presente inquietante y desolador, el profesional alude a la inequidad, la pobreza, la informatización, la robotización y la baja demanda del mercado laboral.

Con una visión claramente contextual, Marcelo Viñar inscribe la problemática adolescente en la agobiante escenografía del naufragio de las utopías, la ruptura de los relatos y la imposición de una globalidad hegemónica.

Asumiendo una visión política de este fenómeno, cuestiona enérgicamente la radicalidad de los fundamentalismos cristiano e islámico y sus expresiones belicistas, fuentes potenciales de desestabilización e incertidumbre global.

En su vasta panorámica reflexiva, el autor aborda el crucial tema de las toxicomanías y las adicciones en su más elocuente dimensión social.

Obviamente, en este caso el concepto de adicción no se limita el mero consumo habitual de sustancias psicoactivas, sino también al universo de lo mediático, en tanto construcción simbólica e iconográfica y estrategia masificadora.

Viñar examina las tensiones intergeneracionales, que abrevan habitualmente del desencanto y la insatisfacción de los adultos, proyectándose a los adolescentes y aumentando sus niveles de incertidumbre.

Uno de los temas cruciales de este libro es el vértigo civilizatorio, que suele devenir en vacío sin tiempo para la reflexión, diálogo o eventual construcción del relato cotidiano.

El autor parte de la premisa que el adolescente está inmerso en un presente que estalla, refiriéndose concretamente a los necesarios espacios de autonomía, autoestima y pertenencia a los cuales aspira cualquier grupo humano.

Marcelo Viñar extrapola la adolescencia de su generación ­ la sesentista- con la compleja peripecia de la juventud contemporánea, analizando la crucialidad de la cultura de lo instantáneo característica del presente.

El profesional somete estos conflictos -que atraviesan el espacio temporal- a la teoría del psicoanálisis, en tanto disciplina cognitiva y técnica terapéutica receptora de angustias y contradicciones recurrentes.

En ese contexto, cuestiona a la tradición ancestral como primordial fuente de aprendizaje, sugiriendo que las nuevas generaciones no reproducen esos modelos culturales del pasado.

Asumiendo un abordaje que es explícitamente antisistémico, Viñar critica la concepción economicista que considera al joven como un objeto consumidor y consumible, que se suele ofertar en el electrónico escaparate de la televisión.

Su vasta análisis abarca naturalmente el tema de la violencia y la pulsión autodestructiva, que suelen derivar en dramáticas situaciones cotidianas.

El autor liga naturalmente la problemática de la adolescencia al contemporáneo retroceso a la barbarie, habitual génesis de desconcierto, perplejidad y estupor.

Marcelo Viñar advierte acerca del trauma y la vulnerabilidad de los adolescentes, así como la exclusión y la marginación social, como emergencias temporales y situacionales que debe abordar la ciencia, más allá de eventuales coyunturas históricas.

En ese contexto, critica la naturaleza eminentemente expulsiva del sistema y sus expresiones más terribles: la pobreza, la indigencia y la inseguridad ciudadana, entre otras.

Esta obra es, sin dudas, un llamado de alerta y una convocatoria a la conciencia colectiva, que denuncia las tensiones del presente y advierte en torno a las incertidumbres del futuro.

«Mundos adolescentes y vértigo civilizatorio» es un fermental ensayo de lectura ineludible, que desestima de plano las visiones reduccionistas y dogmáticamente cientificistas, promoviendo un renovado debate acerca de la ubicación de los jóvenes en el tiempo y el espacio de una posmodernidad tan compleja como despiadada.

(Editorial Trilce)

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