LA LENGUA NO ES DE TRAPO

¿UN FUTURO RECIENTE?

Oí en un informativo radial el siguiente enunciado: «Los resultados de la elección se sabrán recién en la madrugada del lunes».

¡Cómo se insiste en este uso absurdo del adverbio recién! Esta palabra es un apócope de recientemente, vale decir que expresa sin lugar a dudas un hecho del pasado reciente, algo que ocurrió hace poco tiempo, pero resulta un contrasentido emplearla referida a un hecho futuro.

Además de acompañar a ciertos participios en frases hechas tales como ‘recién nacido’, ‘recién casados’, o expresiones como ‘una casa recién pintada’, puede admitirse eventualmente su empleo en oraciones como ‘Recién salió’, en las que viene a remplazar la expresión ‘acabar de': ‘Acaba de salir’. Pero fuera de estos casos en los que se trata de hechos pasados, no debería usarse; y menos referido a una realidad futura, como es el caso del ejemplo que estamos analizando. La manera correcta de expresar lo que dicho enunciado pretende mediante ese recién que, como acabo de demostrar, no corresponde, sería con el adverbio sólo: ‘Los resultados de la elección sólo se conocerán en la madrugada del lunes’. O también por medio de pequeñas variantes: ‘Los resultados de la elección no se conocerán hasta la madrugada del lunes'; o ‘Los resultados de la elección no se conocerán sino en la madrugada del lunes'; o ‘Los resultados de la elección no se conocerán antes de la madrugada del lunes’. Cualquiera de estas formas es correcta, y sugiero su empleo para evitar la incongruencia temporal que conlleva el uso de ‘recién’.

–Así que vamos a tener que esperar hasta la madrugada del lunes para festejar. A esa hora en fija que ya estoy en pedo…

–¡Qué lo parió!

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