Se estrena hoy en Cinematea 18 "Liverpool" de Lisandro Alonso
La película trata acerca de un marino vagabundo cuyo aspecto sugiere que se ha pasado la vida en el océano y que arriba a la remota Tierra del Fuego con la vaga explicación de que llega a visitar a su madre.
Ese es, sin embargo, apenas el punto de partida desde el cual el director Lisandro Alonso invita a su espectador a recorrer territorios inexplorados, internarse en un paisaje que se va haciendo cada vez más blanco, más inhóspito, acaso más enigmático. Alguien ha dicho ya que el cine de Alonso (como, acaso, todo verdadero cine) resulta difícil de describir en palabras. Se puede contar algo parecido al argumento, claro: un protagonista rudo y lacónico recorre un tránsito físico en pos de su familia, lo que queda de ella o aquello en lo que ella se transformó. Pero eso es decir mucho y nada.. Lo que la pantalla transmite son, fundamentalmente, experiencias físicas, sensoriales, a veces envolventes. Una película no (o al menos, no es solamente) un argumento, y la idea se aplica como pocas a las películas de Lisandro Alonso y a esta en particular.
Liverpool se divide claramente en tres etapas. La primera, que transcurre sobre el barco, registra las rutinas de su protagonista, continúa con su llegada a tierra y el comienzo de su tránsito allí. La segunda: su noche en Ushuaia, el viaje, los caminos, las paradas, los desvíos y el alcohol siempre presente. La tercera: la llegada al pueblo, después de estar lejos durante años, para encontrarse con una serie de sorpresas que no corresponde adelantar pero que incluyen algún vuelco dramático. Tras dejar entrever algunos hilos que atan al personaje con la comunidad, el filme continuará su recorrido hacia el corazón de las tinieblas.
Se ha hablado también de «antiwestern revisionista» a propósito de este filme de Alonso: el forastero que irrumpe en una localidad, genera ciertas tensiones y desprende todo un costado de amargura. Pero esa, o cualquier otra descripción es solamente una aproximación.
¿Repetición de lo ya visto? Con alguna injusticia, podría decirse que sí. O acaso sea más exacto decir que, como todos los grandes cineastas (desde Bergman a Howard Hawks, desde Godard a Rohmer), Alonso tiene una sola película para hacer, y lo demás son variaciones. En esta variación su estilo sigue siendo el mismo (planos largos y contemplativos, silencios, personajes taciturnos, la belleza del paisaje agreste, una búsqueda del lirismo visual), con el añadido de una complejidad dramática que sus películas anteriores acaso no tenían.
El propio director lo ha dicho: «Esto es lo que sé hacer, no podría hacer una comedia o una película de acción». Sigue en lo suyo, y con talento.
Compartí tu opinión con toda la comunidad