HUMOR CON ACENTO CRITICO Y REFLEXIVO

El humor, que es uno de los géneros artísticos más difíciles de cultivar, ha sido, sin embargo, eternamente infravalorado. Cambiante con las épocas, debiendo adaptarse a los usos y convenciones del momento, a la realidad social y política y a la geografía e idiosincrasia de cada sociedad, puede ser, más allá de un mero entretenimiento, una poderosa herramienta crítica, irónica y hasta paródica.

Nuestro país atesora una larga y fecunda tradición de humor crítico, de humor político y también de humor con contenido social, que cuestiona las raíces mismas de nuestra forma de ser.

Esa rica vertiente creativa, de fuerte raigambre en la literatura uruguaya, es una suerte de espejo que retrata ­casi siempre con un trazo agudo y desenfadado- a la esencia misma de nuestra identidad.

En un tiempo virtualmente vacío de debates ideológicos, de dramática decadencia intelectual y de insólita desmemoria histórica hasta de nuestro pasado reciente, el humor lúcido e inteligente parece ser también una cualidad en extinción.

La grosería como forma infantil de provocar la risa, la apelación a desgastados estereotipos culturales y la broma burda y fácil suelen ser recursos que abundan en los medios de comunicación.

Esa subcultura ramplona, que invade cotidianamente nuestra magra y a menudo grotesca producción audiovisual con material indigerible, constituye un cabal testimonio de la necesidad de revisar, de una buena vez, las normas que benefician ­ desde hace medio siglo- al oligopolio mediático.

Sin embargo, subyacen aún en la memoria colectiva exponentes de aquel humor inteligente, irónico, autocrítico y mordaz que supo caracterizarnos en un pasado nada remoto.

Julio César Castro, el entrañable Juceca, falleció hace ya seis años. No obstante, su obra continúa más viva que nunca.

Además de los libros y artículos que publicó en vida y de las obras de teatro y guiones para cine, radio y televisión que escribió, permanece aún una importante cantidad de material inédito, que la viuda de autor ha venido publicando.

«La Duvija, el Tape Olmedo…y un quesito pa’ picar» es un nuevo exponente de la obra aún no editada del genial dramaturgo, guionista, actor, columnista y humorista uruguayo. Esta edición contiene, una vez más, un puñado de historias narradas por el emblemático Don Verídico, personaje surrealista que parodia magistralmente al clásico contador de historias rural.

En las páginas de este trabajo renace, como si nunca se hubiera ido, la colorida y bizarra fauna de personajes que habita eternamente el boliche «El resorte» y sus inmediaciones, con sus historias inverosímiles ambientadas en el inefable microcosmos creado por Juceca.

Además, esta selección está integrada por historias varias escritas por el autor y algunos artículos publicados en «LA REPÚBLICA», donde Castro fue un asiduo colaborador.

La Duvija, el Tape Olmedo…y un quesito pa’ picar» es una regocijante oportunidad de volver a encontrarse con uno de los más emblemáticos humoristas uruguayos de todos los tiempos.

(Editorial Planeta)

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