¿Vuelve el pop?
¿Regreso espontáneo o regreso programado? La exposición –y verdadero acontecimiento– que se abrió ayer miércoles en el Centro Georges Pompidou de París sobre los «Años Pop», de 1956 a 1968, es una ocasión sin par, que evidentemente creadores y distribuidores no podían desperdiciar.
Interrogada por la AFP, Catherine Grenier, comisaria de la exposición, estima empero que «un movimiento espontáneo existe efectivamente» entre los «jóvenes diseñadores».
«El mismo se registra en un momento en que los jóvenes, que no pueden ya soñar con una utopía política, sueñan con una utopía cultural. Y el pop es una utopía de este tipo», explica Grenier.
«Después de tantos años en que todo era negro o blanco, o gris, después de tantos años marcados por los dramas del sida o de la droga, la joven generación siente la necesidad de un retorno al optimismo. De un retorno a los colores «Pop» (de «popular art») u «Op» (de «optic art», o arte cinético)», prosiguió.
Pese a ello, Catherine Grenier señala que «no son tanto las formas Pop las que resurgen, sino más bien el espíritu Pop, es decir un retorno a una realidad más alegre. Se trata incluso de una explosión: basta con mirar las tiendas de diseño o incluso los grandes almacenes para darse cuenta de ello».
Como en el auge de los años 60, el arte se encuentra en la vida cotidiana y la vida cotidiana en el arte, duplicada, en serie y consumible, como la «art machine» promovida entonces por Andy Warhol.
En las tiendas de moda, de muebles o de decoración pueden verse hoy gran cantidad de reediciones de muebles y objetos pop, como asientos, platos, lámparas o relojes, inspirados del universo de Warhol, de Lichtenstein o de Arman.
Este retorno del estilo pop es perceptible también en los recientes desfiles de moda.
Paco Rabanne, por ejemplo, creó un vestido de redondeles de plástico rojo que evocan la lámpara Medusa (1970) de Verner Panton, y una serie de vestidos de plástico y metal tejidos, en jersey de aluminio y plexiglás, cortos y coloridos.
Entretanto, Jean-Charles de Castelbajac presentó un vestido inspirado en los cómics, con estampado de la imagen de los personajes.
La minifalda vuelve a estar de moda decididamente y seduce a la generación de jóvenes de entre 15 y 30 años.
Por su parte, sus predecesoras que vivieron los años de Wahrol, de los Beatles y de Barbarella y que fueron las pioneras de la moda cortísima, ya no tienen edad para lucirla.
Nostalgia, nostalgia….
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