"LA SOLEDAD": EL TRAUMA DE LA PERDIDA Y LA INCOMUNICACION

Estos fenómenos, que habitualmente devienen en profundas fracturas del tejido colectivo, no son privativos de las sociedades subdesarrolladas, cuya extrema fragmentación las torna más vulnerables.

También en los países del denominado mundo industrializado afloran esos desoladores cuadros de aislamiento, que son productos residuales de los apócrifos paradigmas del sistema capitalista y de la desenfrenada cultura consumista.

Obviamente, lo realmente vertebral es el individualismo exacerbado, pregonado y cultivado recurrentemente por los centros de poder, que está intrínsecamente ligado al mercado.

En ese contexto, también naufragan los afectos y los otrora fuertes lazos filiales, permanentemente expuestos a la intemperie de una realidad cada vez más compleja y desafiante.

En «La soledad», el realizador español Jaime Rosales construye un desgarrador cuadro dramático, que interpela y nos interpela en torno a la cada vez más inquietante crisis de la sensibilidad.

El planteo argumental gira en torno a la historia de dos mujeres que, por diversos motivos, padecen el agudo rigor del aislamiento y el desamparo.

La narración, que se divide en cuatro actos y un epílogo, gira en torno a la peripecia de Adela (Sonia Armacha), una joven madre que padece el fracaso matrimonial como una suerte de drama.

En efecto, la responsabilidad de criar, alimentar y proteger a su pequeño hijo recae sobre ella, pese a que su ex esposo la suele ayudar en el cuidado del niño. Sin embargo, el hombre está omiso en el pago de la pensión alimenticia.

La otra protagonista del filme es Antonia (Petra Martínez), una mujer madura que posee un pequeño almacén y ha logrado reconstruir su vida junto a su novio.

Mientras Adela consigue un humilde empleo como azafata y se muda a un apartamento en Madrid, Antonia padece los permanentes conflictos entre sus tres hijas y hasta experimenta la angustia de la grave enfermedad de una de ellas.

Apelando a una novedosa estética visual que conmueve al espectador, el relato discurre entre la habitualmente áspera rutina de estos seres desencantados y el advenimiento de dos tragedias.

La explosión de un autobús en un inesperado atentado terrorista con víctimas fatales, detonará nuevos conflictos humanos y amargos e irreconciliables rencores.

Aunque las historias personales de estas mujeres apenas se cruzan y transcurren casi siempre por carriles diferentes, tienen igualmente un denominador común: el dolor.

Exhibiendo un infrecuente oficio cinematográfico, el realizador Jaime Rosales construye un cuadro humano desolador y de una poética visual realmente sobrecogedora.

En ese contexto, la cámara trabaja con abundantes planos fijos, primeros planos de frente y de perfil e imágenes casi siempre despojadas, todo lo cual sugiere una sensación de pesadumbre y contundente aislamiento.

La habitual división de la pantalla en dos partes, con el propósito de registrar diversos ángulos de una misma secuencia, comporta también un recurso técnico de enorme potencia visual.

Rosales elabora un relato bien cotidiano, que enfatiza los dramas personales y los desencuentros entre seres insatisfechos que procuran, ante todo, sobrevivir.

En esta película, abundan las conductas ambivalentes, los reproches, los egoísmos, las culpas, las pérdidas irreparables, los amores frustrados y hasta los intereses económicos encontrados que enfrentan a una familia que se despedaza.

En esta historia dura y contundente, Jaime Rosales corrobora que la tragedia puede ser presentada como una contingencia de la convivencia cotidiana, sin necesidad de trazos escabrosos ni inconvenientes recursos efectistas.

«La soledad», que cosechó tres Premios Goya, es un drama intenso y de trazo desencantado, que convoca a reflexionar sobre la soledad, el aislamiento, la pérdida y la extrema vulnerabilidad de los sentimientos.

 

La soledad. España 2007. Dirección: Jaime Rosales. Libreto: Jaime Rosales y Enric Rufas. Producción: José María Morales, Jaime Rosales y Ricard Figueras. Fotografía: Oscar Durán Reparto: Sonia Almarcha, Petra Martínez, Miriam Correa, Nuria Mencía, María Bazán, Jesús Cracio, Luis Villanueva, Luis Bermejo, Juan Margallo, José Luis Torrijo y Carmen Gutiérrez.

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