Aniversario. El músico más importante de transición entre la era clásica y la moderna

Cien años de un genio: Lester Young

Su aporte se convirtió en parte del vocabulario jazzístico, al punto de que músicos como Dexter Gordon, Wardell Gray, Gene Ammons, Stan Getz, Zoot Sims y Al Cohn basaron sus estilos en el sofisticado y volátil fraseo lesteriano.

Lester Willis Young nació en Woodville, Mississippi, el 27 de agosto de 1909. Su familia formaba una pequeña banda musical que tocaba en ferias y locales de vodevil. A los once años Lester era el baterista del grupo, visitaban Nueva Orleans a menudo y el niño pudo empaparse de esa nueva música que llamaban jazz.

Cuando decidió estudiar la teoría musical aprendió a tocar el saxo alto, luego siguió con el clarinete y terminó dominando el saxo tenor. Su músico preferido a los veinte años fue Frankie Trumbauer, ejecutante del saxo melódico en Do, cuyo luminoso y terso sonido le apasionaba. De él aprendió la fluidez del fraseo y el buen gusto armónico y melódico.

Disgustado por la obcecación racial en el Sur de Estados Unidos, Lester estuvo en Nueva York y trabajó brevemente con King Oliver y los Bostonians de Art Bronson. En 1933 fue a Kansas City, donde integró los Walter Page’s Blue Devils, y sus improvisaciones empezaron a llamar la atención.

Al año siguiente Coleman Hawkins abandonó la orquesta de Fletcher Henderson y Lester fue contratado para reemplazarlo. Pero Hawkins había impuesto una modalidad robusta, impelente, y el diáfano saxo tenor de Lester no resultó del agrado del director. A los pocos meses volvió a Kansas City y fue bien recibido en la banda de Count Basie.

Una trasmisión radial desde esa ciudad hizo que el empresario John Hammond se entusiasmara y organizara una sesión de grabaciones en Chicago en octubre de 1936. Fueron los primeros discos del saxofonista: «Shoe shine boy» y «Lady be good» causaron sensación. Tres meses después la orquesta debutó en Nueva York y Lester fue la estrella indiscutida hasta 1940.

En esos años también grabó espléndidos registros en la banda de Teddy Wilson, acompañando a la notable cantante Billie Holiday. Una tierna amistad nació entre ambos. Ella fue quien lo apodó «Pres» (presidente) y él le devolvió la gentileza designándola «Lady Day».

Estados Unidos entró en guerra y Lester fue llamado en 1944 a servir en el ejército. Dos años después se reintegró a la vida civil, con notorias secuelas de maltrato físico y moral, arrestos, intolerancia racista y consumo de marihuana. Actuó en los conciertos de Jazz at the Philharmonic y con sus propios combos, pero la creciente ingestión de alcohol comenzó a minar su salud.

En los años cincuenta hizo giras y grabó discos (con Oscar Peterson, Nat King Cole, Harry «Sweets» Edison, Teddy Wilson) pero su decadencia se acentuó rápidamente. Se lo vio por última vez en el programa de televisión «The sound of jazz» (1957) junto a Billie, Hawkins, Vic Dickenson, Roy Eldridge, Joe Newman, Ben Webster y otros grandes. Murió el 15 de marzo de 1959, antes de cumplir 50 años.

Por fortuna, su legado discográfico es enorme y ha sido reeditado con frecuencia. En 2000 apareció en el sello Masters of Jazz la serie de nueve cedés con grabaciones comprendidas entre 1937 y 1946. El año pasado fue Mosaic que editó la caja «Lester Young / Count Basie sessions 1936-1940″ con cuatro cedés. Igualmente recomendables son los dos cedés «The complete Aladdin sessions» de Blue Note, con versiones de 1942 a 1948. Hay más, por supuesto.

En todos ellos se confirma lo dicho por el eminente crítico Dan Morgenstern: «Lester Young jamás tocó una nota de mal gusto. Tenía una sensibilidad y una imaginación melódica maravillosas, y sus conceptos armónicos estaban muy avanzados.

Parecía flotar por encima del ritmo, nadie lo igualó en esa combinación de ritmo y melodía».

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