LA LENGUA NO ES DE TRAPO

Acerca de las negaciones

La llamada de un lector a propósito de las oraciones negativas me lleva a ocuparme un poco más en detalle del tema. El planteo del lector se refería a la presencia de dos adverbios de negación en oraciones como ‘El equipo no hizo nada’ o ‘No viene nunca’, y concluía en que decir ‘El equipo no hizo nada’ implicaba afirmar que sí hizo algo porque el primer ‘no’ negaba todo el resto. En la respuesta del Director a este planteo, reconocía que el lector estaría acertado si el idioma se rigiera por las estrictas reglas de la lógica, cosa muy alejada de la realidad. Bajo su apariencia racional, las normas de los idiomas tienen un alto porcentaje de arbitrariedad, y cuando decimos ‘No vino nadie a la fiesta’ no entendemos que vino gente sino exactamente que nadie concurrió. Ahora, adviertan los lectores que al invertir el orden de los términos de la oración, eliminamos el adverbio ‘no': no decimos ‘nadie no concurrió’ sino ‘nadie concurrió'; tampoco decimos ‘Jamás no viene’, sino ‘Jamás viene’.

Pero más que todas estas curiosidades, y ya que estamos con negaciones, me parece oportuno señalar algunos yerros que, estos sí, configuran un atentado a la lógica. Por ejemplo, un enunciado bastante corriente como éste: ‘Descartó que no hubiera conflictos’ no se puede interpretar como que no hubo conflictos sino exactamente lo contrario; lo descartado es la inexistencia de conflictos, por lo tanto hubo conflictos.

–Pare, Mendieta, que ya estoy mareado.

–¿Se confunde con las dobles negaciones?

–Con eso y con toda la grapa que tengo adentro.

–¡Qué lo parió!

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