Autor. La pieza está construida en base a improvisaciones de los actores

Open the door, una obra de Andrés Papaleo, en Vieja Farmacia Solís

Como en «La escala humana» de Spregelburd, Daulte y Tantanián, como en «La omisión de la familia Coleman» de Claudio Tolcachir, como en «Nunca estuviste tan adorable» de Daulte, se describe a una familia un poco loca ( en lenguaje paquete: «disfuncional»), donde Mirtha, la esposa sufrida, cree padecer alucinaciones pero enfrenta la sólida realidad de un marido inoperante y una malevolente suegra… para no hablar de los hijos.

Cualquier rareza es buena: se consulta a los espíritus con una médium, se intenta la parapsicología con algo semejante al tablero Ouija; la posesión, tal vez satánica, precederá al exorcismo. Por otra vía y cada tanto se transcriben diálogos de Mirtha con un periodista interesado en documentar fenómenos paranormales.

La obra está construida en base a improvisaciones de los actores. A pesar del contralor que intenta el joven autor (o «dramaturgista»), director, iluminador músico y escenógrafo Andrés Papaleo, el resultado es el mismo de siempre. En primer lugar, y desesperantemente, nada se inventa. Todo se recuerda y se reproduce; quizás con buena fe, aquello se considera una invención (o, como no se cansa de decir la gente de teatro, una «creación») cuando es una reminiscencia.

Hay una familia tipo que pasa, sin pena ni gloria, de una obra a otra, siempre «encontrada» en los infalibles impromptus. En segundo lugar, las piezas hechas sobre improvisaciones son tan largas como cortas en dialéctica.

Todos tienen derecho a incluir «su» escena; un sentido democrático de la creación parece exigirlo. Como los grupos se definen por su elemento más débil, muchas escenas se repiten, sin claroscuros, sin tensión, sin contraste: pertenecen, literalmente, a la misma familia.

Es de lamentar tanta modestia en Andrés Papaleo, porque muestra claras habilidades para el arte dramático: tiene buen trato del idioma, sentido de la situación teatral, buena compaginación de escenas y eficaz dirección de actores.

 

OPEN THE DOOR, de Andrés Papaleo, con Valentina Faggi, Carlos Rompani, Emiliano Duarte, Mauricio Chiessa, Natalia Casanova, Rosina Piovani y Gabriela Vásquez. Ambientación sonora de Andrés Papaleo y Alfredo Leirós, iluminación de Miguel Carballo y Andrés Papaleo, vestuario de Sandra Mendieta, Patricia Granero y elenco, espacio escénico y dirección de Andrés Papaleo. En Vieja Farmacia Solís.

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