A la búsqueda del swing
Preciosismo fotográfico, parlamentos precisos y un buen elenco encabezado por Matt Damon, Will Smith y la bellísima Charlize Theron hacen disfrutable este largometraje de tono existencialista.
Leyendas de vida plantea la historia de un individuo (Damon) que lo tenía todo, pero a quien una confrontación bélica le coloca una visión de mundo astillada, desgarrante y aun pesadillesca.
Su habilidad con el golf lo hizo popular en la sureña Savannah y su matrimonio con esa chica que quita el aliento (la cada vez más solicitada y más actriz Charlize Theron), completaban su felicidad. Pero al llegar la guerra se alista por decisión propia.
Al retorno, no volverá a ser el mismo y desaparece en las tinieblas de una mecánica autodestructiva que pasa por el alcoholismo, el juego y el ocio.
Pero siempre hay una segunda oportunidad. Un decenio después, de tanto abandono, se lo invita a un torneo especial en una nueva cancha que dirige su ex chica (la Theron). Dice no. Y no. Pero el cosquilleo interior es más fuerte. El muchacho decide tomar los palos y descubre que perdió el swing: impotencia y rabia, hasta que, inesperadamente, desde la alta noche aparece Vance (Will Smith, recuperando su mejor porte interpretativo) quien lo impulsa a recuperar las tonalidades corporales, emocionales y afectivas, luego de transitar por la delgada línea roja de tantas muertes.
Es el mensaje que asume Robert Redford en este melodrama sureño –sin estridencias ni golpes bajos y sin salirse de un deliberado tono menor– que posee secuencias de amplia respiración visual y una impresión definitiva de que dejarse arrastrar por la resignación es un salto al vacío. Merece verse.
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