Arte

Pintura ausente en los museos

Hay que reconocer el inadmisible presente y exigir políticas de Estado reparadoras de los bienes culturales pues se transita, con afanosa predilección, por un proceso de desculturación con pérdida de valores culturales y sentido de pertenencia, escribió, palabra más, palabra menos, el escritor argentino Mempo Giardinelli y el dictamen se aplica con exactitud a la realidad uruguaya.

Las noticias de los responsables de la finalización de las obras del Sodre anunciaron la imposibilidad de una próxima inauguración. Falta mucho, afirmaron, y la enumeración fue extensa. El nuevo Centro de Arte Contemporáneo, en la ex cárcel de Miguelete, se habilitará parcialmente. Si es que que se efectiviza. El Museo Nacional de Artes Visuales es un desierto, con muchas mini exposiciones y paredes desnudas. El Parque de Esculturas del Edificio Libertad (ver nota al lado), vandalizado y sin mantenimiento. La Peatonal Sarandí y la Plaza Constitución, convertidas en un zoco, mercado degradante que usurpa el lugar de disfrute ciudadano para satisfacer al turista depredador. Las magníficas losas de granito de las aceras en la Ciudad Vieja, convertidas en pistas de patinaje por falta del picado y/o su grosera reinstalación a cargo de personal poco especializado en la artesanía de piedra. Seguramente, todo eso junto, a la vez y en simultáneo, conforma un panorama patético del desinterés de las autoridades del MEC y de la IMM por hermosear la ciudad, por recuperar la dignidad urbanística que solamente se advierte en casos aislados. Son temibles los planes de actualización de plazas, plazoletas y extensión de calles peatonales, con los antecedendes nefastos de los diseñadores de pavimento que aún, licitación mediante, estropean el más elemental atractivo visual.

 

A los remates, a los remates

Sucede desde hace dos años. Para ver pintura nacional, una vez desplazada hacia el depósito del MNAV, hay que concurrir a las casas de subastas. El principal cliente debería ser el Estado y los directores de museos ir con libreta y bolígrafo para anotar las obras necesarias que faltan. En un momento en que las cotizaciones son muy accesibles, es imperdonable que se omitan obras importantes (de autores, de períodos) que puedan incorporarse al acervo museístico, inmóvil por falta de rubros. Los incentivos culturales y el mecenazgo deberían tener como propósito fundamental e impostergable la adquisición permanente de arte nacional a fin de enriquecer un patrimonio petrificado que apenas incorpora los escasos premios de los salones, ahora bienales. Nunca tanta torpeza estuvo mejor servida. Mientras, se dilapida el presupuesto en publiciones e investigaciones escolares de los fondos concursables, apoyadas y estimuladas por jurados de dudosa capacidad de apreciación. Las casas de subasta de arte nacional resultan, por eso, reconfortantes.

En esos comercios, durante la actual y la próxima semana, se registran presencias muy disfrutables. En Bavastro (Misiones 1366, miércoles a las 17.30 horas), entre un buen nivel de lotes se destacan Jorge Casterán ( Abstracto, 2000), Luis Arbondo, titula Conventillo, acuarela fechada en 1973, en trazo sutil, recrea, quizá sin proponérselo, la obra maestra de Barradas en clave actual; dos piezas de Ruisdael Suárez, firmadas, son muy representativas del autor, Abstracto, 1963, de Raúl Pavlotzky, tres deliciosas acuarelas, fechadas en 1962 y 1966, de José Gamarra, de sus mejores períodos, numerosos collages del escultor Germán Cabrera, realizados en Madrid, 1975, poco conocidos, un grafito de Nelson Ramos, Retrato de Troilo, 1975, de Sábat, Abstracto de Julio Verdié, 1957, la década de oro de la pintura uruguaya, Abstracto, 2002, de Diego Donner y tres esculturas en vidrio y madera, 1991, de Agueda Dicancro.

En Gomensoro (World Trade Center, jueves a las 18.00) se hacen notar Vicente Martín con Abstracto en rojo y negro, 1976, un acrílico sobre tabla de Martín Mendizábal, un importante esmalte y óleo de Jorge Damiani, fechado en 1966, Estancia, 1982, de Juan Storm, Abstracción, 1946, de José P. Costigliolo, óleo sobre tabla de increíble perfección técnica, Caserío con eucaliptus de Gonzalo Fonseca, de su primera época, donde ya se advierte su extrema sensibilidad espacial, Ombú y rancho con avestruces al medio día, de José Cuneo, varios dibujos, en especial Cafetín, de Barradas, dos sólidos Zoma Baitler, de talante expresionista ( Los tamarises, Malvín) y dos pequeños grabados de José Gurvich. Es curioso, por su ingenuidad inicial en la corriente pop, el collage León carnavalero de Luis A. Solari, que posteriormente lograría notables hallazgos.

Para el miércoles 19 de agosto Castells & Castells (Galicia 1069) amplía el espectro histórico de la exhibición comenzando con un boceto litografiado del Juramento de los Treinta y Tres, de Juan M. Blanes, y un convencional retrato, una acuarela pequeña de Diógenes Héquet ( Soldado a caballo), el planismo de César Pesce Castro en Paisaje costero con faro, 1928, y otro pequeño de similares características perteneciente a Alberto Dura ( Tranquera), otra vez las bondades de Zoma Baitler ( El Sena, 1963, Vista de chacra), dentro de su irregular carrera, Vibraciones, 1963, de Vicente Martín, una impactante Vista de Solís de Mataojo, 1980, por Hilda López. Buen nivel se advierte en Nelson Romero ( Campesino cenando, dibujo a lápiz), Gustavo Alamón, Alejandro Casares, Roberto Castellanos, Enrique Weisz y José Pedro Montero Bustamante, Alceu Ribeiro, Anhelo Hernández ( Vista desde la galería, 1965) y Carmelo de Arzadun. No es poca cosa, en ausencia de pintura nacional del Museo del Parque Rodó.

Javier Abreu. Estuvo en la Bienal de La Habana, recibió el Premio-Beca Paul Cézanne 2008, viene de Santiago de Chile y está listo para establecerse dos meses en Barcelona. Antes, el martes a medianoche, realizará la intervención PacMan en el baño de hombres del boliche Lotus.

Eva Díaz Torres. Nieta de Joaquín Torres García, hija de Olimpia Torres y el escultor Eduardo Díaz Yepes, Eva Díaz Torres fue una ceramista que se distinguió en el empleo de la técnica rakú. Tuvo vida breve (1943-1993) y su legado podrá verse en el Museo Torres García a partir del martes a las 19.00 horas.

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