"Una leñita más para el fueguito"
El proyecto carecía de base presupuestal y técnico. Era inviable y pocos lo advirtieron. Así, fue desechado por las autoridades oficiales el traslado de la decoración extravagante y barroca de Manuel Espínola Gómez del Palacio Estévez que permanecerá intocada. La polémica terminó y Ricardo Lanzarini, personalidad relevante del arte actual uruguayo, arrimó espontáneamente a esta página sus consideraciones sobre el tema, ya definitivamente laudado.
Lo primero que deseo dejar bien en claro es que si me preguntan si deseo que quede la reforma de Manolo Espínola diría con toda la fuerza que SÍ.
Pero esto no creo sirva para mucho ni como reflexión, ni como soporte a la continuidad de la obra ya que las preguntas son otras.
Si me dicen: el gobierno actual quiere sacar la obra de Espínola porque no le gusta digo NO ! terrible, pero este no es el motivo.
Ahora bien, si me dicen que deben retirar la obra de Espínola porque se van a colocar en el Palacio Estévez los restos de Artigas que se van a retirar del SINIESTRO Mausoleo construido por la dictadura militar, digo enfáticamente: SI ! Ya que lo que más deseo es que se cierre de una vez por todas esa miserable cueva donde los militares golpistas colocaron los restos del prócer.
Por qué reflexiono así: porque no se puede reflexionar sobre arte sin pensar en contextos. Y la situación es esta y no otra. La situación es política y no estética y no de gusto. Es superficial defender esta obra o cualquier otra obviando su contexto.
No se puede defender a cualquier precio ni esta obra ni el Guernica. Pero, aquí de nuevo el contexto, el Guernica se defiende mucho más que la reforma de Espínola y por qué es esto: porque fue homologada por la gente, por significar un momento histórico, por ser pancarta de derechos civiles, etc., etc. y la reforma de Espínola lamentablemente no tuvo esa trascendencia. No son sólo sus valores estéticos los únicos que interesan en ambos casos, por distintas situaciones trascendieron a los mismos.
En definitiva, para algo se hicieron los museos, pienso que no habría que dramatizar demasiado con este tema. Hoy en el siglo XXI se cuenta con excelentes medios técnicos para reproducir y posibilidades de reinstalar mobiliarios y espacios arquitectónicos y en definitiva quizás sea para mejor ya que seguramente se podrá ver más que allí donde está. Una cosa saludable sería sí, poder VER obra de Manolo Espínola porque en definitiva es lo que más interesa, nos rasgamos la vestiduras por una obra curiosa de Manolo y no nos preocupamos de tener obras expuestas que sinceramente tanto se extrañan. La vez que pude entrar al Estévez fue porque solicité a un cuidador, varias veces para que me permitiera acceder, lo que finalmente consintió sólo por unos minutos. Creo que bajo el gobierno de Luis Alberto Lacalle le pasaron candado y se comenzó a abrir al público una vez al año en el Día del Patrimonio.
De lo que recuerdo es un corredor de madera y el escudo, recuerdo la presencia de la madera, su veta, las escaleras. Sentí que era un Espínola puro en su sofisticación extrema, su regodeo con la forma, lo sofisticado y lo claustrofóbico, un pasaje a lo histórico a través de un cajón mortuorio. Una gran fuerza tenía ese espacio. Allí reconocí a Espínola en un lugar no apto para burócratas simples o funcionarios que querían ese espacio para exhibirse en él, el gran contrariador estaba allí pareciendo que hacía mandados, pero no.
Eso es lo que hay que rescatar del gran maestro Espínola, ese su espíritu irreverente que está en toda su obra, pero eso si: hay que hacer que se muestre! hoy no hay una sola obra colgada de Espinola !
No se puede defender la reforma de Manolo que está en medio de un contexto político, histórico, geográfico aludiendo sólo a valores estéticos, es una esquizofrenia y debilita la demanda. Es confundir velocidad con mortadela.
Creo que las posibilidades de que se mantenga la obra de Espínola en el Estévez son muy remotas si es que finalmente se realiza el traslado de los restos de Artigas a allí, seamos realistas, pero la reflexión del hecho es muy interesante y creo genera algunas preguntas en torno a la obra de arte público, al contexto y a su legitimación.
La legitimidad de una obra pública depende del procedimiento empleado para otorgarla? Sólo con democratizar un procedimiento se le da carácter de legitimidad a la obra con el público? Los valores estéticos de la obra ya alcanzan para que la obra sea aceptada públicamente?
1- la obra de arte pública es en sí y para sí un ente intocable?
2- realizar una reforma a algo no implica un ideal de aceptación de ser reformado?
3- no se puede obviar que Manolo ató esta obra al trascendentalismo de Sanguinetti (quien finalmente le causó una gran decepción). Sanguinetti quiso que le hicieran el palacete y Manolo hizo lo que siempre hizo, una irreverencia a su altura.
La manera caprichosa como fue, según tengo entendido, la reforma (desde el punto de vista jurídico) hace inevitable pensar esta obra en ese contexto.
4- No se puede pensar en arte como objetos intocables, inamovibles, inmutables, etc., por sí mismos.
5- Particularmente creo la reforma de Manolo no fue homologada por la gente, quizás porque estuvo oculta o por haber caído en las telas de araña de la política chica cosa que demuestra las circunstancias especiales en las que fue creada.
Muchas obras creadas en situaciones especiales por caprichos o iniciativas de gobernantes de turno lograron trascenderlos porque fueron apropiadas por la gente que fue apoderándose de ellas. Esto le da a determinadas obras un valor afectivo que las legitima finalmente mas allá de estéticas, gustos o vericuetos jurídicos.
6- y algo más que no se puede obviar: se piensa reformar el Palacio Estévez para colocar allí los restos de Artigas. Es decir no se puede pensar en todo lo anterior donde reflexiono sobre la legitimidad autónoma de cualquier obra de arte sin pensar en por QUIEN es que se piensa realizar esta nueva reforma !!! y este problema nos plantea nuevas interrogantes:
Es la reforma de Manolo la reforma que debe cobijar los restos de Artigas?
Sería ese el contexto apropiado?
Creo no se puede confrontar un problema político esgrimiendo valores de buen gusto, de calidad de la obra etc. etc…. todo eso es muy subjetivo para confrontarlo con razones de índole política.
Finalmente se va a arreglar como todo se arregla siempre en Uruguay: formando una «Comisión que estudie …». Pero lo interesante es lo que queda suspendido en el aire.
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