Dos bienales renovadas
Entre las numerosas bienales internacionales, algunas permanecen y afirman el prestigio, otras se tambalean e intentan recuperarlo. Dos ejemplos: Lyon y San Pablo.
El Museo de Arte Contemporáneo de Lyon surgió en 1984 y su director, Thierry Raspail, tuvo la idea de crear la primera edición de la Bienal de Lyon en 1991 con el título L´amour de l´ art, con curadoría de los dos Thierry, Raspail y Prat que ahora, en su décima edición a partir del 16 de setiembre, se vuelven a reunir. Raspail conservó la dirección artística durante el decenio y su dinamismo y peculiar visión del arte logró mantenter el particularismo que diferencia a Lyon de las demás bienales.
En primer lugar, es una bienal de dimensiones manejables para el presupuesto de los organizadores y para visitante, pues está concentrada en uno o dos lugares, no multiplica los espectáculos ni dispersa la atención con muestras paralelas.
Además, la elección recae en curadores inteligentes e innovadores (el célebre Harald Szeemann, Jean-Hubert Martin, Hans Ulrich Obrist) con temáticas especificas y singulares. Si Thierry Raspail, simpático y agudo director artístico, mantuvo la coherencia y el fervor entusiasta de la organización, los diferentes curadores tuvieron la libertad para explicitar sus ideas. La Bienal de Lyon es, en verdad, una Bienal de Autor. Es única.
Así, este año, llega la X Bienal. Del 16 de setiembre de 2009 al 3 de enero de 2010 tendrá lugar la nueva edición (el logotipo recuerda al de Catherine David para la X Documenta), con curadoría de Hou Hanru (China, 1963, formado en la Academia de Bellas Artes de Pekin), activo en París y San Francisco, crítico de arte en importantes revistas y consejero de museos de Nueva York (Guggenheim), Frankfurt (Deutsche Bank), Minneapolis (Walker Art Center), Japón (Kumamoto Art Center).
El espectáculo de lo cotidiano es el tema elegido por el curador Hanru que fundamenta su proyecto con vigorosa claridad : «Vivimos en la sociedad del espectáculo. A pesar de los efectos alienantes que ella ejerce sobre nuestras vidas y sobre los lugares sociales, es una de las condiciones fundamentales de nuestra existencia. Percibimos el mundo y nos comunicamos por el espectáculo, un sistema de producción y de representación de imágenes dominado por la lógica del capitalismo de mercado que tiende a «desarrollar» nuestras facultades de percepción, de imaginación y reflexión a fin de hacer un «modelo unidimensional» formateado por el lenguaje de la ideología consumista.
Es, igualmente, la condición de hecho contemporánea de nuestra autoidentificación y del orden social «garantido» por la estructura del poder establecido. En tanto que tipología de base de los acontecimientos artísticos y culturales de nuestra época, las bienales de arte contemporáneo son sin ninguna duda la forma última de expresión de esta tendencia».
En su breve e intensa fundamentación (aunque extensa para publicarla aquí), Hanru arriesga la posibilidad de imaginar y proponer maneras muy creativas de ideas y una visión nueva apoyando enérgicamente la movilización social para reclamar las ventajas de la libertad y una comunidad de intereses más amplia.
Habrá que seguir de cerca los próximos comunicados de esta bienal que, por anticipado, reviste un enorme atractivo.
Hay siempre una botella de mar para el hombre navegar, un verso de Orfeo del poeta modernista Jorge de Lima (1895-1953), es el título provisorio de Moacir dos Anjos, recién designado coordinador general de la próxima 29ª Bienal de San Pablo, con inauguración prevista para fines de setiembre de 2010.
En realidad ese verso quiere significar un puente hacia una metáfora que enfatiza la naturaleza política de las creaciones artísticas, sin ser ilustrativas de situaciones, y de su direccióm utópica, siendo el punto de partida, la botella de mar, pasible de navegar a pesar de todas las adversidades.
Nordestino, de Recife, Moacir dos Anjos fue cocurador de la 6ª Bienal del Mercosur. Privilegiará el arte brasileño, pensando «la historia reciente del arte nacional por el vínculo que une la política y la estética».
Participarán entre 100 y 150 artistas y dispondrá de un presupuesto de 30 millones de reales. Además de la cita de Jorge de Lima, hace referencia a una afirmación del crítico Mário Pedrosa, «el arte es un ejercicio experimental de la libertad».
El nuevo director sitúa la bienal paulista en un tercer lugar o tercera margen (a la manera de Guimaraes Rosa), entre el museo y la ebullición vacía del circuito de ferias y mercados, para que sea posible la experimentación, necesaria y obligatoria.
Dos directices principales descansan en la muestra, destacando lo que el curador llama «política del arte», invocando citas de cuño político, mezclando obras de jóvenes y consagrados. Performances, videos y cine tendrán una presencia fuerte en la próxima bienal, además de conferencias y workshops.
Después del vacío de la última, la plenitud política. «Creo, explica Moacir dos Anjos, en la capacidad del arte actual de hablar de cosas próximas a la vida como, por ejemplo, del cuerpo, los conflictos, las dudas, las cuestiones urbanas».
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