Traducciones
En nuestra edición del lunes 29, día siguiente a las internas, el colgado de tapa expresa: «O profundizar el nuevo Uruguay o retornar al anciano régimen», en referencia a la alternativa electoral de octubre, cuando habrán de enfrentarse dos visiones de país opuestas. Pero no se alarme el lector ya que no es mi propósito internarme en análisis políticos, sino simplemente comentar el uso de una expresión que a primera vista parece un galicismo producto de un error de traducción.
Veamos. La expresión francesa «ancien régime» fue acuñada durante la Revolución Francesa para designar al absolutismo monárquico en contraposición al régimen político surgido de aquel hecho histórico. Durante mucho tiempo, los hispanohablantes usaron la expresión en su idioma original y todo el mundo académico hablaba del ancien régime. Algo similar ocurrió con otra expresión francesa: «coup d’état», antes de que se tradujera correctamente al español como «golpe de estado»; como hecho anecdótico, hago notar que los anglófonos no han hallado una expresión equivalente y siguen usando la expresión en la lengua de Molière. Hoy en día se ha traducido al castellano ‘ancien régime’ por su expresión equivalente ‘antiguo régimen’. Esta traducción es correcta pues la voz francesa ‘ancien’ encuentra su versión española en el adjetivo ‘antiguo’. «Une maison ancienne» es «una casa antigua», y «les anciens gaulois» se traduce por «los antiguos galos»; por otra parte, la voz española ‘anciano’ encuentra su equivalente francés en ‘vieillard’ y no en ‘ancien’. Dicho sea de paso, el adjetivo ‘ancien’ también puede ser traducido por ‘ex’, como por ejemplo la expresión «ancien combattant», que en español equivaldría a ‘ex combatiente’ y no ‘anciano combatiente’.
No obstante lo dicho, el diccionario de la Real Academia admite –como poco usual– la acepción de «antiguo o que existe desde hace mucho tiempo» para el adjetivo anciano. Pero además, el uso de ‘anciano’ en vez de ‘antiguo’ pone mayor énfasis en la cualidad de obsoleto del régimen, de consumido, de achacoso, de perimido, y por eso aplaudo la expresión.
–Ya que estamos con eso de lo viejo, ¿qué le parece si nos tomamos una añeja?
–¡Qué lo parió!
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