SARAMAGO, HOMENAJEADO
El escritor portugués José Saramago se rindió a los halagos de su terruño natal, Azhinaga, y tras ardua resistencia accedió a que le erigieran una estatua en la plaza central de la aldea. «Fue muy difícil convencerlo», dijo a la prensa el edil de esa localidad, a
unos 90 kilómetros de Lisboa. Vencido por el afecto a un lugar que permanece arraigado en él, Saramago dio el visto bueno y asistió a la develación de la estatua de bronce que lo muestra sentado en un banco. Los habitantes de Azinhaga decidieron homenajear así al literato, al cumplirse el pasado 31 de mayo el primer aniversario del hermanamiento de esa localidad con la de Tías, pueblito de Lanzarote donde aquél pasa una parte del año.
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