OVO, EL NUEVO ESPECTACULO DEL FAMOSO CIRQUE DU SOLEIL

Estrenado en abril bajo una enorme carpa amarilla y azul en el antiguo puerto de Montreal, Canadá, «Ovo» cuenta las peripecias de un huevo desconocido que cae en medio de un universo de insectos inquietos por este elemento extraño que llega a alterar su tranquilidad.

Se trata del vigésimo quinto espectáculo del Cirque du Soleil, troupe que atrajo casi once millones de espectadores en 2008 y cuyo valor está calculado en tres mil millones de dólares por la revista estadounidense Forbes.

Fiel a su receta para el éxito, la troupe quebequense fundada por el lanzador de fuego Guy Laliberté mantuvo los ingredientes «clásicos» del ciclo, que mezcla con una dramaturgia elaborada.

Durante una hora y media los acróbatas recrean una jornada en la vida de los artrópodos (crustáceos, insectos), sobre fondo de un idilio entre dos clowns que encarnan a una mariquita y a un insecto extraño.

Los impactantes números de trapecios representan la danza de los escarabajos, los malabaristas calcan los movimientos sincronizados y minuciosos de las hormigas, mientras que la danza de dos artistas suspendidos de una cuerda recuerda el cortejo nupcial de dos arañas.

«Nos mantuvimos lo más cerca posible del tema de los insectos: con la elección de los números acrobáticos, el rebote, la contorsión, la repetición», dijo a la AFP Chantal Tremblay, directora creadora y madre de «Ovo».

Puesta en escena por la coreógrafa brasileña Deborah Colker, el espectáculo tiene mucho ritmo, acompañado por una orquesta que pasa del samba, al forró o la bossa-nova.

Un mestizaje que se muestra también en los protagonistas: los cincuenta y tres artistas que se suceden en el escenario son de trece nacionalidades diferentes.

Y es que en veinticinco años el Cirque du soleil se ha impuesto como uno de los mayores empleadores internacionales en el sector del circo, con un equipo que recorre permanentemente el planeta en busca de los mejores trovadores.

Chinos, rusos, estadounidenses, canadienses o belgas, cuarenta nacionalidades están representadas en las cuatro mil personas ­de las cuales mil artistas­ empleadas por esta empresa.

Con el éxito, las condiciones de las giras mejoraron fuertemente.

Ahora los artistas son acompañados por quinesiólogos, masajistas y hasta profesores, encargados de la enseñanza de los menores.

«Ya no dormimos en caravanas, sino en hoteles lindos… ¡Pero mantenemos el lado saltimbanqui!», asegura Tremblay.

Como las grandes marcas, el Cirque tiene espectáculos fijos en Las Vegas, Walt Disney World en Florida, Nueva York, Macao, Tokio y pronto Dubai.

Una estrategia que ayudó a convertir a Laliberté en millonario, según Laurent Lapierre, profesor de la escuela de negocios HEC de Montreal.

«Cada tres o cuatro días llegan nuevos turistas a estos lugares por lo que la audiencia potencial cambia constantemente», explicó.

El próximo desafío es Europa, donde el Cirque du Soleil aún no ha establecido un espectáculo permanente.

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