TERMINATOR, LA SALVACION: DEL APOCALIPSIS A LA REBELION

Obviamente, «Terminator» cumple con todos los requisitos de un producto convocante (casi podría calificarse «de culto» entre comillas) que tiene una masiva legión de adeptos y se ha convertido en referente icónico del cine de ciencia ficción de los últimos tiempos. Claro, la figura de Arnold Schwarzenegger tuvo mucho que ver en este éxito mundial, sobre todo en la segunda parte que puso al temible androide del lado de los buenos agregándole, además, una saludable cuota de humor en medio de tanta catástrofe.

Como se sabe, las vueltas de la vida colocaron al ex Mister Universo en el sillón de Gobernador de California (con el posible apoyo del clan Kennedy ya que está casado con María Shiver, sobrina de J.F.K), generando así un pasaje de rubro que complicó el reencuentro del temible híbrido futurista en la pantalla grande. Pero ya se sabe que la Meca siempre se las ingenia para superar este tipo de obstáculos tanto a nivel de la historia, con alguna vuelta de tuerca que otra, como en el caso de la «presencia física» del personaje dentro de la película. Este último aspecto en cuestión, por ejemplo, se subsana parcialmente con una suerte de aparición fugaz del actor-político-fisiculturista (computación digitalizada mediante) en esta última entrega, como para «hacer boca». Lo que quizás no cuaja del todo es una complicada línea guionística que, entre otras cosas, integra un nuevo personaje «humano-cibernético» llamado Marcus (Sam Worthington) cambiando algunas piezas del entramado matriz sin mayor fundamentación argumental.

El otro posible punto flojo está en una dinámica narrativa que pone todas las fichas dentro de un espiral de acción sin tregua, donde predominan explosiones de todos los colores, generando cierta atomización que termina agobiando al espectador. En este sentido quizás hubiera resultado oportuno un manejo más equilibrado entre clímax y anticlímax o, simplemente, el recorte de un metraje que registra permanentemente diferentes tipos de destrucción durante sus buenos 115 minutos, hasta un final de abierta incertidumbre que amenaza con más continuaciones (y disgresiones). Queda claro que el director Joseph McGinty Nichol («Los Angeles de Charlie») no es James Cameron y se nota. Quizás lo único rescatable pueda darse por un manejo de fotografía muy acertado a la hora de retratar un mundo devastado y apocalíptico a través de una lente que privilegia un tono de apagado azul plata durante toda la proyección. El resto es puro ruido y ni la presencia de Christian Bale (el nuevo BatMan de «El caballero de la noche») logra contener el bostezo. En fin.

Terminator. La Salvación. (Estados Unidos, Alemania y Gran Bretaña; 2008). Dirigida por Joseph McGinty Nichol. Producción: Motriz Borman, Jewffrey Silver, Víctor Kubicek, Derek Anderson & Wonderland Sound and Vision. Co-Producción: Chantal Feghali. Producción Ejecutiva: Mario Kassar y Andrew Vajna. Guión: John Brancato y Michael Ferris. Fotografía: Shane Hurlbut. Música: Danny Elfman. Edición: Conrad Buff. Con Christian Bale, Sam Worthington, Antón Yelchin, Moon Bloodgood, Helena Bonham Carter, Bryce Dallas y Jane Alexander.

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