William Ospina. "Orgullo y gratitud" por el Premio Rómulo Gallegos

Un defensor de los sectores marginados de América Latina

Ospina tuvo noticia del premio en el tren de alta velocidad que lo transportaba desde Madrid, donde había presentado «El país de la canela», a Barcelona, donde se dirigía a presentarlo, explicó su editor, Pere Sureda, de la editorial Belacqua.

En declaraciones ante unos pocos periodistas, en la Casa América de Cataluña, el cuarto escritor colombiano que se hace merecedor del más importante premio de las letras latinoamericanas admitió estar «muy asombrado que entre más de doscientas cincuenta novelas» (publicadas en España, Argentina, México, Uruguay y Colombia, entre otros países) se hayan pronunciado por la suya. Los premios «son estimulantes y muestran el buen momento de lo que se está creando en el continente latinoamericano, pero estoy lejos de pensar que ganar un premio significa que mi obra es mejor que la de otros candidatos», explicó el escritor «de la franja amarilla». Los resultados de los premios «tienen su margen de azar», añadió.

Ospina, considerado uno de los máximos representantes de la generación posterior al boom latinoamericano, también es reconocido por una vasta obra de poeta y ensayista y defensor de la «franja amarilla», los sectores marginados de América Latina.

La novela ganadora del Rómulo Gallegos, «El país de la canela», narra la historia de los primeros exploradores españoles que llegaron al continente americano y las vicisitudes que vivieron al llegar a la Amazonia.

Ospina, que estudió Derecho y luego trabajó como publicista y periodista, comenzó a publicar primero su obra como poesía -con «Hilo de arena» en 1986- antes de dedicarse a los ensayos, que le granjearon el respaldo de amplios sectores de la izquierda en Colombia.

En 1996 publicó su profundo trabajo «¿Dónde está la franja amarilla?», en referencia al color que domina las banderas de Venezuela, Colombia y Ecuador, y en el que se cuestionaba por la indiferencia y la marginalidad en que han sido sometidas amplias mayorías de su país y su pasividad frente a la corrupción y la violencia. «Yo sueño un país que esté unido física y espiritualmente con los demás países de la América del Sur. Que un grupo de jóvenes venezolanos o colombianos pueda tomar el tren en Caracas o en Bogotá y viajar, si así lo quieren, hasta los confines de Buenos Aires. En un mundo donde se hacen autopistas de isla en isla, no ha de ser imposible tender ese camino de unidad entre naciones hermanas», señalaba ese texto. En 2005, cuando otros de sus ensayos como «Es tarde para el hombre» y «Los nuevos centros de la esfera» comenzaron a popularizarse en las universidades de Centro y Sudamérica, Ospina dio un giro radical y decidió dedicarse a la narrativa. Publicó entonces ‘Ursúa’, una novela histórica sobre el conquistador español Juan de Castellanos, que fue calificada en su momento por García Márquez como «la mejor novela del año».

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