EL URUGUAYO BOLIVAR GAUDI EXPUSO SUS OBRAS EN PARIS
El historiador de Arte Jean-Claude Marcadé se refiere a la obra de Gaudi en los siguientes términos: «Rechaza toda gesticulación y agitación, la obra de Bolívar se recoge, y nos llama a una ascesis rigurosa y sin complacencia de la visión». El movimiento Madí se define como un arte libre, lúdico e inventivo. Nueva forma de arte geométrico. Madí rechaza la ortogonalidad extrema del arte de sus contemporáneos. Pintura plana, soporte de todas formas, cuadros móviles. Madí es un arte geométrico donde domina el concepto de «materialismo dialéctico».
Desde sus comienzos en el año 1946 Madí ha reivindicado la más grande libertad en sus medios de expresión, material, la utilización del espacio. Con esta expresión nace un nuevo lenguaje plástico. El movimiento Madí tenía un solo imperativo, salir de la ventana, herencia del renacimiento. Madí constituye un estado universal, una actitud general de libertad. En París, Gaudi concedió una entrevista exclusiva para LA REPUBLICA en la cual cuenta que llegó a París en 1963 y en el año 1977 se encontró con Carmelo Arden Quin. «En 1980 empecé a trabajar con él y expusimos juntos por primera vez en la Unesco en París. No fue una sorpresa haber encontrado a Carmelo Arden Quin, puesto que en Uruguay había conocido a Rhod Rothfuss de quien fui amigo. Sabía de la existencia del movimiento Madí que había nacido en Buenos Aires en 1946 capitaneado por Arden Quin, Rothfuss y el argentino de origen húngaro Jyula Kosice. Es importante decir que este movimiento nació por la inquietud de Arden Quin de llevar más adelante la enseñanza de Torres García. El movimiento Madí continuó avanzando en su búsqueda, después de la revista Arturo que también fue fundada por Arden Quin con colaboraciones de Torres García, Augusto Torres, de Viera da Silva y del poeta chileno Vicente Huidobro. Estas colaboraciones aparecen en el primer y único número de la revista Arturo.
Usted hace parte del movimiento Madí ¿Cómo definiría su obra? ¿Abstracto, concreto, constructivista o artista geométrico?
EL Madí es un movimiento que nació en Buenos Aires con la participación muy activa e importante de esos dos uruguayos, Arden Quin y Rothfuss. El primer contacto directo fue con Arden Quin quien me invitó a ser parte del movimiento aquí en París en los años 77- 80. Desde entonces he emprendido ese camino. Mi obra se ha desarrollado en ese sentido, que es la salida del cuadro tradicional, la abolición del marco y la salida completamente del rectángulo que encierra la forma para hacer formas en el espacio, liberada de toda oposición, para valer por sí solas. Esto que me ha servido tanto, ha sido mi nueva preocupación de búsqueda. Me permite crear cada vez, para cada obra, para cada forma que ya no es cuadro, no es más cuadrado, hay que inventar la forma. Es además una contrariedad pero es a la vez una obligación para inventar. Creo ser abstracto. Desde que comencé a dibujar siempre me interesó lo abstracto. Constructivista porque tengo la idea de construir. Concreto porque no utilizo las sombras o veladuras. Son superficies concretas. Geométrico porque todo esto está apoyado en la geometría. Esto está todo aunado en Madí. Antes de ser Madí era «Concreto Invención». Nunca se abandonó la idea de concreto. Concreto es uno de los elementos que forman las exigencias de Madí.
¿Cuál ha sido su aporte?
A partir de ese encuentro por una parte y reencuentro con el arte nuestro de la región y particularmente de nuestro país, el nuevo camino emprendido aquí con Arden Quin fue también de refundar el movimiento Madí con la participación de franceses, italianos, húngaros, belgas y de algún americano y otros latinoamericanos. Hemos hecho un movimiento que ha tomado fuerza con la participación de toda esta gente venida de diversos horizontes. La apertura para nosotros es muy agraciada, puesto que nos ha permitido exponer en distintos países, en Italia hemos expuesto en la galería «Arte Struktura» en Milán, en Boloña, en Budapest y en tantas otras ciudades. Esto ha dado una nota diferente y una posibilidad para manifestar nuestro concepto. Gracias a este movimiento hemos hecho una gran muestra en España, en el museo Reina Sofía. Hace unos meses hicimos una importante muestra aquí en París en la «Maison de América Latina». En Brasil en la ciudad de Sobral se inauguró un museo exclusivamente Madí. En un museo importante de Curitiba nos han contactado para dedicar un espacio permanente a las obras Madí. En Argentina también tenemos una colección muy importante con un proyecto de museo en la ciudad de la Plata. En Hungría circula un museo Madí itinerante. Estamos muy ocupados con estas nuevas posibilidades que se van dando cada día. Además con la participación cada día más importante de gente nueva que adhiere a nuestro movimiento. Madí no es un grupo puesto que dos o tres personas pueden formar un grupo. Para hacer parte de un grupo, los miembros no necesitan tener la misma corriente. Mientras que en un movimiento tenemos la misma inquietud trabajamos todos en el mismo sentido, tenemos objetivos precisos hacia los cuales vamos, estamos previamente de acuerdo. Para hacer parte del movimiento la condición «sine qua non», el trabajo debe ser creado en el sentido de la presentación en el espacio, fuera todo cuadro o marco que limite. La forma debe estar libre para que se manifieste en el espacio. Eso es Madí en esencia.
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