Se estrena "Gomorra", un fuerte docudrama contra la corrupción
En el libro, el investigador construye un contundente testimonio que denuncia la inmoral operativa de la corporación delictiva y su imperio económico de dimensión planetaria.
Desde su publicación, la novela provocó una honda conmoción, tanto en Italia como fuera de fronteras. Incluso, a raíz de sus previsibles repercusiones, el autor fue amenazado de muerte y obligado a vivir oculto, bajo permanente custodia policial.
Para elaborar este documentado trabajo Saviano se infiltró en el corazón de la propia Camorra, integrándose a sus cuadros y compartiendo experiencias con algunos de sus líderes.
La versión cinematográfica que llega a nuestra cartelera, cuya dirección está a cargo del realizador Matteo Garrone, es una despiadada crónica en torno a las prácticas de la sangrienta organización, que detenta un descomunal poder económico y político y actúa al amparo de las reglas del sistema capitalista.
Aunque el filme es realmente una adaptación y no una mera réplica del texto literario, el cineasta sabe potenciar al máximo la sustancia de la materia prima original.
Administrando sabiamente las previsibles tensiones que sugiere el libreto, el relato discurre a través de los laberínticos entretelones de un mundo sórdido y despiadado, que convive paralela y simbióticamente con el universo de lo cotidiano.
Los personajes son meras figuras integradas al paisaje de esta tragedia colectiva, que parecen actuar siempre en función de un determinismo que excede a sus propias voluntades.
Incluso, la historia no tiene un protagonista definido, ya que todos los eventuales actores de la trama son a la vez protagonistas y agonistas, cuya individualidad está permanentemente condicionada por el contexto ambiental.
Bajo la escrutadora lente de Garrone y su equipo, Nápoles parece una ciudad latinoamericana, que en su seno alberga bolsones de pobreza y de exclusión social. De estos seres marginados muchos de ellos niños y adolescentes se sirve la mafia para mantener incólume su estructura de poder.
En ese submundo donde se trafican drogas y armas, se diseña ropa en fábricas clandestinas mediante trabajo esclavista y se concretan entregas de dinero como si se tratara de postales, el silencio se compra y se vende como un artículo con valor de mercado.
De algún modo, todos son víctimas y cómplices de esa gran conspiración mafiosa, donde la lealtad es casi una religión y la traición suele castigarse con la muerte.
La galería de personajes, que exhibe la diversidad que impone la arquitectura de dominación, incluye, por ejemplo, a un niño que es iniciado como miembro de la corporación, a un modisto que fabrica ropa para la mafia, a un cobrador que paga las deudas de sus patrones y hasta a un empresario que se dedica a ocultar residuos tóxicos.
No faltan dos «renegados» jóvenes que sueñan con montar su propia estructura criminal independiente, sin reparar en los riesgos que conlleva esa actitud de rebeldía y desafío al poder.
Garrone construye una escenografía de atmósfera realmente agobiante, en la cual la mayoría de los personajes se mueven como autómatas despojados de voluntad propia. Obviamente, el miedo los paraliza.
En esas circunstancias, la cámara se transforma en una suerte de atento ojo que registra permanentemente lo que está sucediendo. Sin embargo, el testimonio desestima todo juicio de valor sobre las conductas humanas, por más deleznables que estas sean.
Matteo Garrone administra sobriamente el recurso de la violencia, que está explicitada en dos o tres secuencias, sin caer en la habitual tentación del efectismo meramente consumista.
El filme establece una cruel dicotomía entre el que detenta el poder y el que obedece, entre el propietario y el que nada posee y entre el que infunde miedo y el que siente ese miedo.
Obviamente, en la esencia del planteo están las exasperantes asimetrías sociales del modelo de acumulación capitalista, que se apropia inmoralmente de vidas y plusvalías.
Mixturando con singular maestría el género policial con el testimonio, Garrone imprime a su «Gomorra» la contundencia de una denuncia y de un alegato contra la despiadada corrupción de un sistema carcomido por la inmoralidad. Imperdible.
Gomorra. Italia 2008. Dirección: Mateo Garrone. Guión: Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Gianni Di Gregorio, Matteo Garrone, Massimo Gaudioso, Roberto Saviano. Fotografía: Marco Onorato. Montaje: Marco Spoletini. Reparto: Toni Servillo, Gianfelice Imparato, Maria Nazionale, Salvatore Cantalupo.
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