COMIENZA EN CINEMATECA MUESTRA DE CINE LITUANO
La historia del cine lituano es particularmente complicada, porque durante el período soviético hubo un único estudio de producción y una sola línea creativa. Con la independencia los problemas no disminuyeron. Solamente cambiaron. El retorno de la democracia implicó la abolición de la censura y la recuperación de márgenes de libertad para encarar cualquier tema desde cualquier punto de vista, pero no resolvió la crisis económica. El cine cuesta, el Estado se encontraba prácticamente en bancarrota, y la posibilidad de promover un cine propio se volvió realmente difícil. Surgieron varias empresas productoras privadas, sin embargo, y ello ayudó a una recuperación del cine lituano.
Observadores internacionales han destacado al director Sarunas Bartas como el abanderado de ese renacimiento, fundador en 1987 del primer estudio independiente lituano (Studio Kinema), y de quien Cinemateca presentó una muestra en julio del año pasado.
El presente ciclo reúne seis largometrajes y un par de cortos realizados a lo largo de cuatro décadas de cine lituano. Aunque no hay conexiones evidentes entre los diversos filmes, un tema asoma reiteradamente: el conflicto entre el centralismo soviético y la identidad nacional. En clave de western báltico, ese tema aparece incluso en «Nadie quería morir» (1963 ) de Vytautas Zalakevicius, uno de los pioneros de la cinematografía lituana y, curiosamente, uno de los pocos filmes de ese origen que llegó a estrenarse comercialmente en Montevideo. Este ciclo se realizará gracias a la colaboración de la embajada de Lituania en Argentina.
Los filmes uno a uno
Viernes 22. «Contrato de alquiler». Director: Kristijonas Vildziunas. Lituania 2002 . De a poco se descubren las angustias que aquejan a la protagonista: no quiere cambiar de apartamento, alguien la visita y hace el amor, una llamada telefónica amenazante del ex marido, un cumpleaños. Elíptico y sugestivo.
En programa: «Primavera». Lituania 1997. Director, Valdas Navaisitis. Invierno en el campo desolado, el deshielo, llega la primavera. Documental premiado en Oberhausen y Torino.
Sábado 23. «La prometida del diablo». Director: Arünas Zebriünas. Lituania 1973. Todavía durante la dependencia de la URSS, una locura que comienza con referencias religiosas y a la libertad, deriva a una bacanal y continúa con imaginación irreverente, canciones, coreografía y ángeles y diablos aterrizados. Muy creativa. En programa: «Más allá del umbral». Lituania 1996. Directores, Diana Matuzeviciené y Kornelijaus Matuzeviciu. Documental. Aldea campesina, un funeral, alguien muere; mujer ex deportada a Rusia rememora su vida. Premio Mediawave en Budapest.
Domingo 24. «Nadie quería morir». Director: Vyatautas Zalakevicius. Lituania 1965. Clásico del cine lituano-soviético. Atentado nacionalista contra oficial soviético en aldea lituana luego de la Segunda Guerra.
Una suerte de western o filme bélico de calidad, con fuerza narrativa.
Lunes 25. «Una mujer y sus cuatro hombres». Director: Algimantas Puipa. Lituania 1983. Minuciosa y pulcra adaptación de una novela sobre historia al comienzo del siglo XX en la vieja Lituania, rodada durante la ocupación soviética. Cine de qualité, versión lituana.
Martes 26. «Soy yo». Director, Kristijonas Vikldziunas. Lituania. 2006. Segundo largometraje del director de «Contrato de alquiler», en parte ecológico, en parte historia romántica, en parte turística. Un proyecto claramente comercial y vendible.
Jueves 28. «Completamente solos». Director: Jonas Vaitkus. Lituania 2003. Diez años de lucha hasta 1953 contra la ocupación soviética, la historia de una familia. Mucho diálogo.
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