LA HORA DE LAS ARMAS

Desde sus albores, la historia de nuestro continente americano se escribió con la razón, pero también con las irrefrenables pulsiones de la pasión y la lógica de las armas.

Este destino de violencia se originó naturalmente en nuestra condición de naciones colonizadas y dependientes, que debieron apelar a la lucha para conquistar la soberanía política y territorial.

La génesis de esta peripecia es, naturalmente, la épica emancipadora conducida por preclaros próceres cuyos proyectos políticos, en algunos casos, quedaron inconclusos.

De algún modo, el fracaso de los ideales de algunos personajes emblemáticos de la historia de nuestra América explica la perdurabilidad de modelos monopólicos de poder.

La lucha por la consagración de la utopía transformadora que planteó la definitiva ruptura de los lazos de dependencia, propició contemporáneamente nuevos episodios de heroísmo y sacrificio.

En la segunda mitad del siglo pasado, muchos pueblos americanos rescataron la mejor tradición de sus ancestros, inspirados en la impostergable necesidad de construir la segunda gesta emancipadora.

Inmersos en plena guerra fría, esos patriotas de vocación americanista enfrentaron a feroces dictaduras genocidas funcionales al imperialismo y a las oligarquías apátridas que ansiaban perpetuar sus ilegítimos privilegios.

El resultado de esa lucha desigual fue una dramática confrontación, que devino en terribles crímenes de los gobiernos autoritarios, conculcación de derechos políticos y sociales, asesinatos, torturas y desapariciones forzadas.

Aunque las guerrillas fueron aniquiladas, las dictaduras siguieron adelante con el exterminio de meros opositores como estrategia intimidatoria destinada a asfixiar definitivamente toda resistencia.

Sin embargo, el siglo XXI asiste actualmente a la resurrección de la esperanza, con la instalación de numerosos gobiernos progresistas en una región que ansía un nuevo horizonte de futuro.

En «Timote», el docente e investigador argentino José Pablo Feinmann reconstruye uno de los episodios más dramáticos de la historia reciente de su país: el secuestro y posterior ejecución del general Pedro Eugenio Aramburu.

Asumiendo la necesidad de arrojar renovada luz sobre un acontecimiento tan crucial, el autor construye un relato que mixtura la novela histórica con el testimonio.

Corroborando su indudable oficio literario y su poder de descripción, el autor se sumerge en las entrañas de un país virtualmente consumido por la violencia política.

Armando su relato como una suerte de crónica, Feinmann narra minuciosamente el secuestro del militar por parte de la organización guerrillera Montoneros.

El investigador evoca aquel tenso mayo de 1970, cuando el comando combatiente raptó al militar de su propia casa emplazada en pleno barrio Norte de la capital.

Con un explícito rigor documental, el escritor reconstruye el juicio revolucionario y el cumplimiento de la sentencia a muerte de uno de los responsables de los dramáticos fusilamientos de 1956, que enlutaron a la hermana Argentina.

El autor trabaja el perfil psicológico y hasta los dilemas morales de los personajes reales de la historia, particularmente de Fernando Abal Medina, quien asumió la responsabilidad de la ejecución del cautivo.

Mediante una prosa explícita y sin concesiones, José Pedro Feinmann asume el supremo desafío de recrear y esclarecer los pormenores de uno de los episodios más dramáticos de la historia contemporánea argentina.

(Editorial Planeta)

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