FESTIVAL CINEMATOGRAFICO INTERNACIONAL DEL URUGUAY
El festival finalizó el sábado pasado luego de dos semanas de exhibición en las diferentes salas de la institución, este año con la novedad de la incorporación del cine Casablanca.
Con la sala colmada de público, los fallos de los diferentes jurados fueron leídos por el coordinador Manuel Martínez Carril.
El filme ganador en el rubro internacional de largometrajes de ficción fue «Las oficinas de Dios» (Francia-Bélgica 2008) de la directora Claire Simon y que conquistó al jurado «por la espontaneidad de su forma, donde la ficción se mezcla con el documental. La denuncia de la crisis de la enseñanza, los servicios sociales, la marginalidad y otros males del capitalismo salvaje tienen mucho parentesco con el filme de Cantet.
Como mejor filme latinoamericano el jurado eligió «Historias extraordinarias» (Argentina, 2008), un filme muy largo de Mariano Llinas, por su innovadora reivindicación del acto de narrar y del uso creativo de la oralidad y por su apuesta a la libertad de la narración. Hubo una mención a «La cuestión humana» (Francia, 2007) de Nicolas Klotz, por su riguroso y reflexivo planteamiento formal de una temática muy actual vista desde una perspectiva sagaz e inquietante. Se trata de analizar con rigor la influencia del holocausto judío en nuestra sociedad.
El filme chileno «Tony Manero» (2008) de Pablo Larrain también recibió una mención por «su austeridad y precisión para narrar una historia perturbadora con resonancias que trascienden su marco de época».
La sección documental galardonó a «La sed de un mar de piedra» (Montenegro-Serbia, 2007) del director Vladimir Perovic, por la «manera en que retrata un pueblo rural y la relación del hombre con la naturaleza. También propone una reflexión sobre la equilibrada convivencia de cierto estilo de vida marcado por la tradición y los valores ancestrales con la tecnología del mundo globalizado. Por parte de Fipresci-sección uruguaya (Federación Internacional de Prensa de Cine) se eligió «El tiempo y la ciudad» (Reino Unido, 2007 del director inglés Terence Davies, que es todo un cántico poético a la ciudad de Liverpool con mezcla de nostalgia y melancolía.
Como mejor documental latinoamericano se eligió a «Imagen final» (2008) de Andrés Habegger, sobre el asesinato político de un camarógrafo argentino en el Chile de Allende.
Mejor opera prima fue «Las novias de Ala (Israel, 2008) de la directora hebrea disidente Natalie Assouline. Se desarrolla en una prisión de mujeres palestinas trazando un microcosmos revelador.
Hubo una mención especial para «Siete instantes» (México, 2008) de la uruguaya Diana Cardozo, sobre presas tupamaras quienes de frente a la cámara narran sus vivencias de guerrilla y cárcel.
En el concurso iberoamericano ganó «La fiesta de la niña muerta», Brasil 2008, de Matheus Nacthergaela (foto margen superior izquierdo de esta página), que recibió numerosos premios dentro y fuera de Brasil. Es la escenificación coral de un acto de paganismo brasileño, sin apelar al uso del erotismo y las creencias ancestrales.
La primera mención fue para «Desierto adentro (México, 2008) del uruguayo Rodrigo Plá, afincado desde hace años en México junto a su esposa Santullo, también uruguaya. Con una narración lenta y morosa, cuidando cada plano, el filme se centra en una familia campesina que busca redimir su culpa a través de una dolorosa expiación en un país envuelto en luchas fratricidas.
La otra mención se la llevó «Párpados azules» (México, 2007) de Ernesto Contreras. Un drama íntimo y personal de una pareja narrado con soltura y una alta cuota de imaginación.
Fipresci premio a «9mm», una producción belga de 2008 que contiene una feroz requisitoria contra la sociedad del bienestar.
Como mejor filme latinoamericano el galardón fue compartido por «Perro come perro» (Colombia 2008 de Carlos Moreno y «Desierto adentro» de Rodrigo Plá.
Los cortometrajes internacionales premiados fueron El mal de Schneider (España 2008 de Daniel Chillón, y dentro de los uruguayos «Preámbulo»(2008) de Matías Ganz.
El balance final premia el esfuerzo de los jóvenes de Cinemateca, que han sabido trabajar con voluntad y empeño para sortear las dificultades que entraña el armado de un Festival tan prestigioso en América y el mundo.
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