Maragato universal. Pintor, escultor y ceramista nacido el 24 de enero de 1933

El arte de duelo: falleció  el escultor Hugo Nantes

Nacido en San José de Mayo, en 1933, Nantes estudió pintura en el Museo Departamental con Dumas Oroño y Edgardo Ribeiro, grabado con Adolfo Pastor en el Ienba, hizo viajes de estudio por Argentina, Brasil, Bolivia, Perú, Chile y, ya becado, por diversos países europeos. A mediados de la década del 70 elaboró una serie de esculturas, llamadas Esperpentos en Galería del Notariado, 1977, que siguió con nuevas obras, Chatarras en 1978, Alianza Cultural Uruguay-Estados Unidos, afirmándose en esa modalidad expresiva en sucesivas exposiciones y en diferentes lugares; incluso como participante del envío nacional a las bienales de San Pablo, Venecia, París y en el Museo Nacional de Artes Visuales, entre los distinguidos con el Premio Figari, 1998. Algunas piezas se pueden ver en permanencia en Galería del Notariado, Colección Engelman Ost, MAC, Edificio Libertad y en el Museo Nacional de Artes Visuales, del Parque Rodó.

Trabajador incansable, su labor docente no le impidió realizar más de 300 exposiciones individuales y pergeñar miles de obras a lo largo de su existencia. Recibió numerosas distinciones por sus desempeño pictórico siguiendo la tradición paisajística y anecdótica, pero será por sus esculturas que adquirirá notoriedad y el reconocimiento de la crítica.

La escultura del siglo XX fue uno de los lenguajes que renovaron más su repertorio formal y estético. A partir de las audacias de Rodin y su extraordinario monumento a Balzac, las anticipaciones expresionistas de Daumier, luego profundizadas por los alemanes (Barlach), los cubistas franceses (Duchamp­Villon, Gaudier­Brzeska) y los futuristas italianos (Boccioni), el genio de Picasso y los fetiches africanos, la escultura cambió radicalmente de signo, desechando los materiales nobles (mármol) e incorporando elementos insólitos de la vida cotidiana. Edward Kienholz representó el funk art, en el gusto por lo viscoso, lo grotesco, lo doliente, lo putrefacto, en ambientaciones o conjuntos de obras de sarcásticas connotaciones sociales de gran energía y que no se han divulgado lo suficiente aunque su influencia ha sido notable.

Son obras aisladas o agrupadas, construidas con materiales de desecho como lo hicieron los dadaístas y los neodadaístas con la intención demoledora de modificar los cánones estéticos tradicionales y la noción de belleza. Usando elementos heteróclitos encontrados al azar, inservibles y arrojados a la basura, esos artistas nacidos de los contrastes de las comunidades opulentas, elaboraron una estética del desperdicio y de la violencia. Hay una voluntad deliberada de agredir y asustar al espectador, al buen gusto de la burguesía para recorrer los senderos del horror y la abyección, de la sordidez y el feísmo registrando los detritos de la humanidad.

La pobreza transformada en objeto de contemplación y acaso, de regocijo. Rozando la extravagancia, la broma o el regodeo infantil por el sobresalto, al ser llevadas al terreno de la imaginación plástica, despiertan una nueva visión e interpretación de la vida.

Con las esculturas, Nantes entró, de repente, en el área de la creación original, teniendo en cuenta los mencionados antecedentes. Concebidas durante los tiempos de la dictadura cívico-militar, sus personajes inventados apuntaban a referentes concretos y ubicables en la pesadilla de aberraciones que padeció la sociedad uruguaya durante once años, incorporando elementos de extracción popular.

Pintadas de negro, las esculturas de Nantes postulan una imaginería barroca y brutalista, con personajes de ampulosa teatralidad hechos de madera, chatarra, mallas metálicas, objetos rotos, clavos, alambres, resina y yeso ensamblados, en las antípodas de la hermosura. Son ásperas, hirsutas, se cargan de contenidos sarcásticos y denunciatorios, removedores de prejuicios de la rutinaria percepción estética. Son figuras que gritan, aúllan, declaman en un ritual emocionante. Rostros modelados con potente energía, de ferocidad caricaturesca, máscaras terribles y aterradoras, desvalidas y solitarias, con aire de lóbrega intemporalidad.

 

Múltiples reconocimientos.

En su intenso y extenso discurrir artístico Hugo Nantes fue reconocido con numerosos premios y distinciones en diversos salones del interior de nuestro país, así como en salones nacionales y municipales desde 1956, destacándose entre ellos Gran Premio Medalla de Oro XXVII Salón Nacional, 1963; Primer Premio Medalla de Oro Vigésimo noveno Salón, 1965. Recibió asimismo el Premio Figari del Banco Central en 1998. Para la realización de la mayor parte de sus obras, precisamente de aquellas que le son más características y han sido más elogiadas tanto en nuestro país como fuera de fronteras, Nantes ha ulilizado preferentemente materiales en desuso, fibra de vidrio, telas de variadas tramas, plásticos de diferente composición molecular, alambre de distintos elementos y calibres, así como madera en múltiples estados de conservación, materiales con los cuales expuso su particular mirada sobre la existencia humana, la vida y el universo. Parte de sus obras escultóricas, figuras de grandes proporciones, ha quedado incorporada al paisaje cotidiano y puede ser apreciada en parques y edificios. Entre ellas se destacan el monumento emplazado en la Plaza Armenia de Montevideo y en una gran variedad de edificios públicos y privados, entre ellos la sede actual de la Presidencia de la República (Edificio Libertad), el Hospital Maciel, la recuperada empresa de neumáticos Funsa, el Panteón de la Caja Notarial, el Parque Deportivo Camunda Gil de su ciudad natal de San José. Varios museos, entre ellos el Museo Nacional de Artes Visuales, el Museo Municipal de Bellas Artes, el Museo de San José y el de Maldonado ofrecen muestras permanentes de su amplia obra. En 1963, becado por la Comisión Nacional de Bellas Artes, viajó a Europa (Italia, España, Francia, Bélgica, Holanda y Portugal). Luego viajó a Bolivia, Perú, Chile, Argentina y Brasil; y en 1983 a Egipto y nuevamente Europa. Desarrolló tarea docente en el Museo Departamental e Instituto Normal de San José y en Enseñanza Secundaria. Además de Montevideo y San José expuso también en ciudades del interior y en Argentina.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje