BUENOS PERO VACIOS DIAS, URUGUAY

Hay esfuerzo permanente en Leonardo Lorenzo pero no alcanza. Por momentos sobreactúa. Excede las sonrisas y salpica críticas a la rubia Sara Perrone, las que son muy justificadas pero aparecen, a la vista, como persecutorias, ante los intentos exorbitantes de esta muchacha que no tiene miedo al ridículo y no sabe callar a tiempo.

Adriana da Silva impresiona como dejando que su compañera se lleve el programa por delante y ese quietismo le quita méritos.

Más allá del trío de conductores, el contenido llegó a niveles de nadería. El invento de los chivos dentro del programa haciendo publicidad no es nada nuevo. Aquí, sin embargo, ante la ausencia de información o entrevistados se recurre al repaso o sinopsis de lo que vendrá en la tarde con la serie de telenovelas ­ninguna de ellas pasa de la mediocridad­ y, para menor desgaste de imaginación se recurre a grabaciones de programas que se han emitido y que están en todos los canales a toda hora, como los referidos concretamente este día que mostraron la despedida de Mario Pergolini de su programa «Caiga quien caiga» o «CQC» como también la llegada desde España de Adrián Suar y Marcelo Tinelli, adonde fueron a ver Barcelona-Real Madrid, como buena excusa para planear lo que vendrá en 2009, que no será, por lo que se adelanta, muy diferente de este año, con «Showmatch» como centro de programación y de audiencia, que logró capitalizar en su país y de rebote en el nuestro.

Y una afirmación harto comprometida, «que la televisión argentina es la mejor del mundo», con lo que uno siente temor por tanta guaranguería que llega ­aunque guste no deja de ser guaranga– y por el hecho que pretenden desbancar a los brasileños que siempre han sido los «mejores, los mayores», ese chauvinismo barato que, lamentablemente, hay que reconocer, no podemos gritar nosotros.

Aquí, en este «Buen día Uruguay» también se repitió lo que dijo Susana Giménez en su despedida del año, cuando parece que hubo momentos en los que llegó a sacarle hasta 0,4% de rating a Marcelo y sus sonados gritos de «le ganamos, le ganamos a Tinelli».

Ya lo habían pasado en «Bien despiertos», en «Los profesionales de siempre», en «Intrusos en el espectáculo» y en otros no recordables.

En otro canal, para motivar la salida de reporteadores, se llegó a mostrar a una movilera que hablaba del Palacio Legislativo y nada dijo y poco se mostró porque el largo zoom abriendo el campo llevó desde su primer plano del rostro hasta el enorme edificio que todos conocemos.

Vaya pobreza de contenido.

Se afirma, además que Sergio Puglia abandonará sus mañanas, las que habían tenido un repunte periodístico con Lil Bettina pero luego se desbarrancaba sin salvación. Los indicios están marcando el cambio en el 10 con presencia de las tres muchachas que bien hacen «Las consentidas», hasta ahora en horario muy tempranero y en día jorobado como los sábados.

En un juicio ligero, todo el año parece que fue únicamente válido para los canales celestes en la atención a los informativos, al punto que se llegó en el caso de Monte Carlo a extender a hora y media el informe central de la noche, cuando se sabe que cada día hay menos noticias.

En esa área se está registrando el insólito, raro criterio de crear cambios en la importancia de las noticias dando la mayor valoración a la sangre corrida en accidentes, homicidios, rapiñas y otras violencias.

Y hay mucha gente hablando de la seguridad como si fueran expertos, en notas a cualquiera que quiera tener sus cinco segundos en la pantalla, hecho que debe llenarles de gloria para contar a sus nietos.

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