Nueva perspectiva. Una cinta que presenta una inesperada lectura del Quijote

Cinemateca 18 estrena "Honor  de caballería" de Albert Serra

Una manera insuficiente de describir la cinta, es definirla como una adaptación libre del Quijote. Lo es, ciertamente, pero con decir eso se dice mucho y nada, y tampoco se agrega demasiado añadiendo que se trata de la adaptación del Quijote más insólita que el cine haya intentado nunca.

La crítica y los jurados de los festivales internacionales lo han reconocido: premio a mejor director y mejor filme catalán en el festival de Barcelona, Gran Premio en el Festival Entrevues, premio especial del jurado en Torino, premio Fipresci en la Viennale, premio especial del jurado en el Split Internacional Festival of New Film. Pero también las polémicas han acompañado ese experimento. Porque de eso se trata también: un experimento cinematográfico de particular riesgo.

Al rodar «Honor de caballería», su equipo técnico y artístico realiza un viaje paralelo (cinematográfico y vital) al de los dos protagonistas del libro de Cervantes, y la identificación de estos dos viajes es el tema principal de la película. A nivel artístico, por tanto, no es esta película la narración de una aventura, sino la aventura de una narración. Y, a nivel vital (ha dicho alguien), se puede considerar la primera película del Quijote hecha por gente quijotesca.

También se la puede definir como una road movie, específicamente una película de camino. Durante casi dos horas, Don Quijote y Sancho transitan una serie de caminos, algunos claros, otros ocultos, en las estribaciones pirenaicas del Ampurdà. El deambular de los personajes es errático, sin rumbo, tremendamente onírico o, tal vez, metafísico. Se ha dicho también que los parientes más cercanos de este Quijote son los personajes de «Gerry» de Gus Van Sant, perdidos en su desierto, o los personajes sonámbulos de Sokurov, o los cazadores de tigres disueltos en la selva de «Tropical Malady».

El director y coguionista Serra no se centra en las aventuras del Quijote, sino en la reflexión sobre el concepto de aventura, la reflexión sobre el concepto mismo de Quijote.

El suyo es un Quijote terminal, alucinado, descreído, pero también religioso, místico, orgulloso de la caballería y de su pertenencia a la misma. Sin embargo, el tono de las imágenes, abstraído en la contemplación de la Naturaleza con mayúscula, es deliberadamente suspendido y cansino. Este Quijote ha quedado, definitivamente, atrapado en un mundo de ensueño.

Cansado de las aventuras, vividas o soñadas, el personaje no quiere, sin embargo, despertar de este sueño. Por ello Serra establece con parsimonia el contrapunto de un Sancho simplón, aparente débil mental, que, sin embargo, parece acompañarle para facilitarle un mínimo equilibrio con su fidelidad y su compañía. Sancho no parece entender lo que han hecho, o más bien lo que el Quijote ha hecho, o en todo caso no parece darle demasiada importancia. Lo único que intuye es que debe seguirle y servirle cuanto pueda.

 

Las funciones serán a las 17.25, 19.30 y 21.35 horas. El precio de las localidades es el que sigue: público general $ 85, Tarjeta Joven $ 43, Socios de Anda tienen acceso dos por uno, socios de TCC $ 15 (presentando el cupón correspondiente) y Socios de Cinemateca no abonan entrada.

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