La niebla. Los monstruos de afuera y los monstruos de adentro

Un alegórico filme de terror

Un verdadero enredo relacionado con libérrimas adaptaciones que cada región hace de acuerdo a sus intereses de mercado.

De todas maneras, lo que importa es que esta película, dirigida por Frank Darabont, un cineasta y guionista muy relacionado con el género ya que ha libretado «Frankestein de Mary Shelley» y dirigido «Enterrado vivo», entre otros proyectos, logra una propuesta sólida que incluso rebasa los límites convencionales del cine de horror. En realidad, el argumento (un presunto experimento militar fallido abre una brecha dimensional por donde se cuelan monstruos que devoran a los habitantes de un pequeño poblado) es apenas un pretexto para trabajar sobre el tema de la psicología de masas, el fanatismo religioso y la locura colectiva que puede experimentar el ser humano en una situación crítica.

La película, basada en un texto del bestselleriano Stephen King, es planteada en un contexto de unidad espacial ya que los clientes de un supermercado quedan encerrados en dicho lugar, mientras las monstruosidades acechan en el exterior. Dentro del mencionado espacio (que guarda un lejanísimo eco de «El ángel exterminador») se va generando un clima apocalíptico que supone un verdadero estudio antropológico de la conducta del individuo y la masa, enfrentados a instancias límites. Dicho proceso está muy bien trabajado en la narración cinematográfica, marcando una ascendente gradación caótica e irracional, con sobria objetividad (de alguna manera, la realización no tarda en demostrar que, muchas veces, los monstruos que las personas encierran en su fuero íntimo pueden resultar mucho más peligrosos que las creaciones de la pantalla). Esto, en el relato de King, resulta una idea sustantiva que Darabont logra interpretar con justeza, a la vez que genera un producto de gran tensión en el discurso cinematográfico.

Es, además, un filme sombrío en su resolución. Un final que rompe con los códigos estandarizados y deja una suerte de amarga reflexión en la platea convierte a «La niebla» en un filme de género atípico que deja fuera los lugares comunes y clisés del horror clásico.

Mucho se ha hablado de las nuevas corrientes (o miradas) que reconsideran el prejuicioso ninguneo que muchas veces ha experimentado este tipo de cine. En esta oportunidad, vale la pena que su acceso no quede reducido a incondicionales y fanáticos. Es un título que, dentro de su aparente simpleza, dice cosas bastante fuertes. El que tenga oídos para oír, que oiga.

La niebla (The mist; Estados Unidos, 2008) Dirección: Frank Darabont. Guión de Frank Darabont basado en el relato de Stephen King. Producción: Frank Darabont y Liz Glozer. Música: Mark Isham. Fotografía: Ronn Schmidt. Edición: Hunter M. Vía. Con Thomas Jane, Marcia Gay Hardsen, Laurie Holden, Andre Braugher, Toby Jones, Hill Sadler, Jeffrey Demmun, Francves Sternhagen, Alexa Davalos y Natham Gamble.

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