Opciones para ver

Novedades de la semana

Escapa a cualquier previsión el cierre de la temporada 2008. Aunque estaba programada en el Museo Nacional de Artes Visuales la muestra de Ricardo Pascale, su propuesta actual de 5 esculturas depara sorpresas. En cambio, se introducen dos novedades: 14 iconos bizantinos en el Museo Gurvich y 6 instrumentos musicales del luthier Camilo Abrines en el Museo del Vino.

 

Esculturas de Pascale

Dibujante y pintor en sus comienzos, con estudios en los talleres de Elsa Carafí y Nelson Ramos, Ricardo Pascale (1942), contador y economista de notoria actividad pública, dentro y fuera del país, se decidió por la escultura al elegir la madera como soporte expresivo en sus cualidades orgánicas y naturales, sometida a una férrea disciplina formal. Su primera exposición individual, en 1995, lo impuso en el ambiente artístico local como una personalidad insoslayable, proseguida en muestras por Buenos Aires, España, Alemania, Italia, representando a Uruguay en la Bienal de Venecia.

El martes, en el Museo Nacional de Artes Visuales, a las 19.30, inaugura Irreversibilidad, título de la muestra integrada por cinco grandes esculturas que se apartan de su conocida trayectoria. La curadora Jacqueline Lacasa, directora del MNAV, escribe en el catálogo que «La muestra Irreversibilidad enlaza la perfecta proporción de la naturaleza con la capacidad de investigación. En esta faceta el artista lleva al espectador a nuevos territorios de expresión, la madera es el medio para construir metáforas que colocan al individuo en un espacio crítico entre la contemplación y el conocimiento transdisciplinario» (…) «De esta manera, el concepto de lo irreversible se encarna en el trabajo del artista con cada trozo de madera que es moldeada y trabajada para mostrar su unicidad sin vuelta al estado original. En este sentido, el artista es un alquimista capaz de dejar al descubierto la transformación del tiempo en la madera y aún más de hacer acceder al espectador a dicha experiencia y al resultado de una nueva creación».

 

Iconos bizantinos

El miércoles, a las 19.30, el Museo Gurvich, presentará, en coordinación con Galería Latina y el Centro Cultural Arquidiocesano la exposición Íconos bizantinos, integrada por 15 obras (griegas, rusas e italianas) de los siglos XV, XVII, XVIII y XIX, pertenecientes a colecciones particulares de Montevideo.

El arte bizantino no nació, como se podría suponer, en la ciudad de Bizancio de Constantino, convertida por el emperador en Constantinopla, fundada en el año 330, denominada la Roma del Bósforo. El arte bizantino se preparó en las ciudades griegas de Egipto, Siria y Asia Menor durante los siglos IV y V, bajo la doble influencia de Grecia helenizada y la cultura iraní, donde se elaboró la arquitectura de cúpula y un arte decorativo innovador. Un arte estrechamente vinculado a la religión, síntesis de tradiciones helenísticas y orientales, predominando la frontalidad, el planismo, la estilización de la representación y la síntesis formal. Así fueron los murales y los mosaicos, un arte estático y extático, imágenes inmóviles que obligan al éxtasis y a la contemplación. Todo es simple, claro y distinto, la iglesia como casa de la comunidad y no de la divinidad. Las escuelas más importantes se dividen en la macedónica, patética y popular, y la cretense, equilibrada y aristocrática. Serbia, Macedonia, Rusia, Grecia, Bulgaria y Rumania, fueron las principales regiones que recibieron ambas influencias.

Los íconos, conocidos en 1905 en París, el mismo año en que emergieron los fauves, fueron restaurados y se descubrió su luminosidad e intensidad cromática, oscurecidas por las velas y los inciensos durante siglos, que sorprendieron, influyendo, a Matisse, Kandinsky, Chagall y Klee

El ícono (del griego, imagen), apareció en el siglo X, pintura sobre madera a la témpera, agregando óleos santos (y hasta agua bendita y fragmentos de reliquias) para darles carácter sagrado. De esta manera, la imagen sagrada sustituía a los libros sagrados en pueblo analfabetos. El ícono es un arte lacónico, que debe mostrar sin detalles la esencia espiritual del tema, la imagen ideal de un mundo transfigurado por la fe. La pintura de íconos solo podía ser ejecutada por monjes anónimos de vida irreprochable, en penitencia y para quienes el trabajo era una forma de oración. La imagen debía ser casi desmaterializada, dar la sensación de figuras suspendidas en el aire, sin peso ni consistencia física. Obras anónimas que, en algunos casos, atravesó esa condición por el genio de Andrei Rublev (su vida fue llevada al cine por Andrei Tarkovsky, 1969, otro genio), discípulo de Teofanes el Griego, pintor ruso de la escuela de Novgorod, en la Rusia cristianizada por Metodio y Cirilo, inventores del alfaberto cirílico, origen de la lengua rusa.

Los íconos eran pinturas portátiles (se acostumbraba a viajar con ellos) o confinados en monasterios e iglesias en agrupamientos que formaban el iconostasio, mampara o tabique que separa el altar de los fieles. Hasta el siglo XVII mantuvieron un alto nivel creador para después, con excepciones, seguir un canon fijo e invariable repetido hasta la total saciedad.

Montevideo, en 1945, tuvo el privilegio, poco conocido, de recibir la Colección Paula de Koeninsberg en la Comisión Nacional de Bellas Artes, al costado derecho del Teatro Solís. Entre pinturas occidentales (Peruggino, Boltrafio, Guardi, Nattier, David, Greuze, Goya, Sisley, Pisarro y Renoir), muebles, y objetos decorativos, estaban, como la perla de la corona, 34 íconos rusos y entre ellos La Virgen de la Ternura (Umilenie), de Andrei Rublev (1370-1430), considerado el Fra Angelico del arte ruso. Nada menos. Esos íconos fueron después exhibidos en 1970 en el Museo de Arte Decorativo de Buenos Aires en todo su esplendor, otro hecho poco registrado por los historiadores. Ojalá que la muestra del Gurvich renueve el placer y el interés por esa tradición desconocida hasta en los mejores los museos occidentales.

 

Luthería en el Museo del Vino

Poco divulgado, el Museo del Vino, Maldonado 1150, esquina Gutiérrez Ruiz, anuncia para el martes a las 21.00, con concierto inaugural, una muestra infrecuente. El luthier Camilo Abrines, trabaja en la construcción de luthería italiano con referencias a los instrumentos de cuarteto, además de restaurar y mantener los instrumentos de cuerda frotada y pulsada, así como sus respectivos arcos. Trabajó para diversas orquestas sinfónicas, conservatorios y escuelas de música, para músicos particulares clásicos y folklóricos de Uruguay, Paraguay y México. En la exposición se podrán apreciar seis instrumentos, violines de maderas europeas, mexicanas y mixtas y guitarras preclásica, flamenca y clásica de concierto, además de fotografías del proceso de producción y restauración de varios instrumentos. La muestra podrá visitarse de lunes a sábado de 12.00 a 20.00. Hasta el 30 de diciembre.

Opciones para ver

**** MIGUEL BATTEGAZZORE

No es una retrospectiva ni una antología. Es un enfoque singular y atrapante en su montaje innovador sobre la extensa y variada trayectoria de un pintor neomanierista, de extensa carrera docente, de extrema inteligencia en sus planteos. El curador Angel Kalenberg descubre los vínculos sutiles que informan la complejidad de la obra. Una de las grandes muestras del año. (CCE).

 

*** MANUEL ESPINOLA GOMEZ

Integrada al formidable circuito cultural de la Ciudad Vieja, una flamante y espaciosa galería debuta con óleos, dibujos y témperas, obras inéditas y otras poco difundidas, de Manuel Espínola Gómez (1921-2003), muy representativas de algunos aspectos de su torrencial imaginación. (Galería Ká, Rincón 622, lunes a viernes de 10.00 a 18.00).

 

*** DANIEL GALLO

Originario de Las Piedras (1948), Gallo es un artista nacional que practica un obstinado rigor, de gran austeridad formal empleando objetos de la vida diaria
resignificados por inesperadas transformaciones y significados. (Centro Cultural Alianza Francesa, Br. Artigas 1229, lunes a viernes de 10.00 a 20.00).

 

** BRIAN MACKERN

Maestro indiscutido del netart y de las nuevas tecnologías, propone en xtcs /temporal de Santa Rosa, trabajo último, una relación interactiva mediante una cámara que detecta la presencia del espectador y la intensidad de sus movimientos. (Centro Cultural de España, + Cubo, Rincón 629, lunes a vierne s de 11.30 a 20.00, sábad o de 11.30 a 18.00).

 

** LA BIBLIOTECA DE BABEL

La idea, inspirada en un cuento de Jorge L. Borges, no es, desde el vamos, ni buena ni mala. Los que importan son los resultados. Pocos acaparan el interés del lector: Sonia Castelli, Martha de Soto, Ana Dolder, Maria Torrendell, Eloísa Ibarra, Nazar Kazanchian, Felipe Maqueira, Claudia Olaso, Rosa Ziegler y Jacqueline Vares.(Instituto Goethe, hasta el viernes).

 

** NO DIBUJO

Con la acertada inspiración de Adela Casacuberta y Antar Kuri, esta colectiva de dibujantes mexicanos desconocidos y de uruguayos, algunos conocidos, más allá de sus desniveles, se impone por el sugestivo montaje. (Centro Cultural de México, todo el verano).

 

** 53º PREMIO NACIONAL DE ARTES VISUALES

Otra edición, atrasada y precipitada, que no representa la escena artística nacional, parcial y poco transparente, con obras ya conocidas y otras de desconocidos que así debieron permanecer. Detenerse en Javier Abreu, Juan Burgos, Fernando Sicco, Yvonne D´Acosta, Michael Bahr, Analía Pollio. Un folleto indigno de cualquier certamen, oficia de catálogo. (Museo Nacional de Artes Visuales)

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje