Quienes acosan a compañeros de clase tienen una anomalía cerebral
Los escaneos del cerebro de jóvenes agresivos mostraron que se resaltaba un área que está asociada a la gratificación mientras tales jóvenes miraban un video de alguien infligiendo dolor a otra persona.
El estudio mostró que los adolescentes normales, sin el comportamiento agresivo inusual, no tuvieron esa respuesta anormal. El estudio fue realizado por Jean Decety experto en empatía y neurociencia social, reconocido internacionalmente, Benjamin Lahey, Kalina Michaslska y Yuko Akitsuki. Esta es la primera vez que se ha utilizado un escaneo mediante fMRI para estudiar situaciones que en condiciones normales provocan empatía. Este trabajo ayudará a los psiquiatras y neurólogos a encontrar tratamientos más eficaces para los adolescentes proclives a la agresión y la violencia. La nueva investigación muestra que algunos impulsos empáticos naturales de los jóvenes agresivos pueden estar deteriorados de un modo que conduce a incrementar la agresividad.
Los jóvenes fueron examinados mediante fMRI mientras miraban videos en los que aparecían personas sufriendo dolor accidentalmente, como cuando les caía un objeto pesado sobre sus manos, e intencionalmente, como cuando una persona pisaba el pie de otra. Los adolescentes agresivos mostraron una activación específica y muy fuerte de la amígdala y del estriado ventral (un área vinculada a la sensación de gratificación) cuando vieron el dolor infligido en otros, lo que sugiere que sintieron placer al ver el dolor.
A diferencia de los adolescentes del grupo de control, en los jóvenes con trastornos de la conducta no se activó el área del cerebro involucrada en la autorregulación. Los adolescentes del grupo de control actuaron de modo similar a como lo hicieron niños normales de entre 7 y 12 años en un estudio anterior, en el cual Decety y sus colegas, valiéndose de escaneos mediante fMRI, comprobaron que los niños normales sienten empatía de forma natural hacia las personas que sufren dolor. Los escaneos mostraron que cuando los niños veían animaciones de alguien lastimado accidentalmente, la misma porción del cerebro que registraba el dolor cuando ellos se lastimaban también se resaltaba al ver a otra persona lastimada.
Cuando vieron a alguien lastimado intencionalmente, se resaltó la porción del cerebro asociada con la comprensión de la interacción social y el razonamiento moral.
TESTIMONIO
Chivo expiatorio
Con mucha frecuencia, el niño o niña que acosa a otro compañero suele estar rodeado muy rápidamente de una banda o grupo de acosadores que se suman de manera unánime y gregaria al comportamiento de hostigamiento contra la víctima. La violencia encuentra una forma de canalizarse socialmente, materializándose en un mecanismo conocido de regulación de grupos en crisis: el mecanismo del chivo expiatorio. Se han descrito hasta 8 modalidades de acoso escolar, con una importante incidencia entre las víctimas.
RELACIONES SOCIALES
Objetivos y evolución
El objetivo de la práctica del acoso escolar es intimidar, apocar, reducir, someter, amilanar, aplanar, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a obtener algún resultado favorable para quienes acosan o satisfacer una necesidad imperiosa de dominar, someter, agredir, y destruir a los demás, que pueden presentar los acosadores como un patrón predominante de relación social con los demás. En ocasiones, el niño que desarrolla conductas de hostigamiento hacia otros busca, mediante «ensayo-error», obtener el reconocimiento y la atención de los que carece, llegando a aprender un modelo de relación basado en la exclusión y el menosprecio de otros.
DEFINICION
Acoso escolar
El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar o incluso por su término inglés «bullying») es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es emocional y se da mayoritariamente en el aula y el patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas. El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar.
SICOLOGIA
Tortura metódica y sistemática
El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros. Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio.
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