Un show que es un concierto de danza
Contame sobre la propuesta de «El Príncipe».
Lo que hice fue reunir a diez coreógrafos montevideanos, con la consigna de crear un espectáculo de danza con canciones de Gustavo José Pena Casanova, el Príncipe. El show tomó las características, no de una obra de danza contemporánea sino que es como si fuera un concierto. Cada tema es sucedido por otro, y lo que uno aprecia es la interpretación desde el movimiento que realiza cada bailarín, cómo se crea una partitura de movimientos a partir de la relación con la música. No es lo que uno esperaría de una obra de danza.
¿Cómo armaste tu canción?
Con «Amor en el zaguán» lo que hice fue partir de una célula de movimiento, en la que trabajo con un tono muscular muy alto. A partir de allí fui desarrollando.
Explicame qué es una célula de movimiento.
Es como si fuera a hacer una película a partir de una escena, sin un tema o un guión. Desde ese núcleo, empiezan a partir todas las demás escenas y se genera un todo en relación con ese centro. Luego ocurre que ni siquiera uno se da cuenta que ese es el centro, porque queda como una parte más. Otra cosa que hice fue trabajar en el silencio previo a la música. Allí yo planteo una serie de movimientos que están como descontextualizados y que, luego, se resignifican con la inclusión de la música. Además hago algunas guiñadas con la letra de la canción.
¿El público ha acompañado?
Estoy muy contenta con la respuesta que hemos tenido. El show es muy variado y hay público para todos los solos. Los espectadores han sido muy receptivos y han disfrutado. Esto se nota en los aplausos, «El Príncipe» no tiene espacio entre tema y tema para aquéllos, pero igual han surgido.
¿Cuándo son las funciones?
Quedan dos y serán hoy y mañana a las 21.00 horas en la Sala Zavala Muniz del Teatro Solís.
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