Perfil bajo. Una realización que se juega por la credibilidad en la interpretación

Joya, un filme intimista sobre una pareja que entra en crisis

El filme se centra en la relación entre Leandro (Robert Moré) y Claudia (Jenny Goldstein), una pareja de treintañeros con problemas económicos que decide mudarse a Piriápolis. Una vez allí, aislados de sus amistades y sin perspectivas de conseguir empleo, su vínculo comenzará a resquebrajarse.

 

­¿Cómo te aproximaste al proyecto?

-Es raro porque fue por mail. Yo había trabajado con el director Gabriel Bossio en publicidad y me dijo: «Voy a rodar una película, quería ver si te gustaría participar y ser el protagonista». A partir de ahí nos juntamos y vimos que podía caminar. La historia la había escrito Gabriel pensando en Jenny, y fue ella la que sugirió mi nombre, nos contactamos y salió esto. Luego vino toda la etapa de la creación del personaje.

 

­¿Cómo fuiste armando a Leandro?

­La premisa de Gabriel siempre fue trabajar sobre algo que fuera muy creíble. Es un tipo de personaje con el que es muy fácil caer en los clichés. Traté de agarrarme de varios personajes que conocía, que andan un poco en la vuelta y que son así. Leandro es un tipo encantador y gracioso, mientras vos no lo tengas en tu familia. Entonces por ahí tomé un poco de algunos amigos y un poco también de mi padre, que era un tipo encantador para mucha gente, pero en mi casa lo sufríamos, porque era alcohólico. Nosotros veíamos con Gabriel que el personaje tenía una cantidad de contras, y una cantidad de puntos positivos. Claudia sigue con él, no lo deja, algo debe tener este tipo. Es un eterno adolescente. Ya tiene treinta y pico de años y sigue como si tuviera veinte, todo fiesta y sin responsabilidad. El aparece como escribiendo unos cuentos pero, en la historia que nosotros hicimos para darle credibilidad a eso, Leandro fue un tipo que a los veinte años metió un éxito literario y le fue muy bien. La gente quedó a la espera de su nuevo libro. Lo que pasa es que nunca lo sacó, pasaron diez años y el tipo jamás lo logró.

­Contame sobre la relación de Leandro y Claudia.

­Estuvimos ensayando con Jenny, incluso llegamos a realizar escenas que no iban para la película. Porque lo que nosotros tenemos que ver es el concepto de dos personas que hace diez años que están juntas y manejan una cantidad de códigos. Entonces tratamos de buscar eso. Algunas de las cosas que hicimos fueron salir juntos, ir a lugares juntos, hasta pasear, para generar el vínculo. En sí el personaje está enamorado de ella, pero no valora lo que tiene.

 

­¿Qué recordás del rodaje?

­Fueron tres semanas en Piriápolis y para mí fue muy satisfactorio. El equipo técnico fue genial, siempre de buen humor y con una gran disposición, incluso en momentos en que había tensión. No llegamos a la etapa de los problemas, que en todo rodaje largo siempre empiezan a aparecer.

 

­¿Como definirías a «Joya»?

­Es una película que si yo fuera al cine, me gustaría verla. Me encanta cómo está contada, es un cine que relata una historia. Es como abrir una ventana a la vida de estos personajes y mirar un rato lo que están pasando. Creo que es un cine tal vez intimista. Es como una mezcla de drama y comedia.

 

­Precisamente tu personaje pone la cuota de humor.

­Es también una forma de zafar a una realidad dura, creo que el humor en definitiva es eso. Leandro, es el motor, le da otro color a lo que está pasando.

 

­¿Pensás que «Joya» puede disparar a la reflexión?

­Yo creo que sí, que en definitiva los excesos te terminan marcando. El abuso del alcohol, de la marihuana, de la confianza del otro, cuando vivís en pareja, me parece que hay que tener claro eso. Uno hace convenios con el otro y tenés que ir renovándolos, no es que el otro te va a querer de por vida. Hay que ser responsable de tus acciones. El amor incondicional es sólo el de la madre.

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