Estreno. Llega mañana lo último de Leonardo DiCaprio y Russell Crowe

"Red de mentiras": Ridley Scott  y la vulnerabilidad planetaria

Del mencionado discurso surge una mirada casi aterradora sobre la vulnerabilidad del denominado Gran Imperio Americano y, también de nuestra propia indefensión planetaria.

El resto de la película no hace otra cosa que confirmar esa suerte de existencia regalada que tenemos cada uno de nosotros mientras damos vuelta la esquina, camino a casa. Satélites que pueden rastrear cualquier botón de muestra en medio de una feria urbana o complots informáticos que logran involucrar a quien sea en una célula de rebelión armada (para que termine con un balazo en la nuca al fondo de un basurero) son algunos indicadores de ese vivir «a la intemperie» que caracteriza al nuevo siglo.

Sin embargo, Crowe subraya la terrible amenaza de un enemigo anclado en las estrategias del pasado (civilización milenaria, al fin y al cabo) para minimizar el poderío tecnocrático de Mr. Bush y compañía.

Una pelea de «mártires» que confabulan, obviando internet, en un planteo cara a cara que no deja registros de ningún tipo y se inmolan sin dudar un segundo.

Frente a ese adversario que no se preocupa por sobrevivir al ataque, las alternativas de vencer parecen escasas y se deben extremar medidas de protección. De esas medidas extremas, precisamente, habla «Red de mentiras». Una transgresión de códigos que legitiman la tortura y el asesinato, desvalorizando los derechos humanos básicos al anteponer los intereses nacionales para justificar el desastre.

Sin embargo, el filme no marca una posición flechada sino que intenta una postura más reflexiva sobre las barbaridades de este conflicto que, con la caída de las Torres Gemelas tuvo su visibilidad más notoria y apocalíptica.

Ridley Scott (el célebre director de «Alien» y «Blade Runner) que había dado un traspié mayúsculo con «Black Hawk Down» en su enfoque reaccionario sobre el conflicto bélico después del 11 de setiembre, retoma aquí una mirada más fría acerca de una compleja realidad que no puede cortarse groseramente en blanco y negro.

En la misma, un agente del servicio de inteligencia estadounidense (Leonardo DiCaprio) es el catalizador de esta locura en espiral en que se pierden de vista todos los referentes elementales de la condición humana.

A su vez, el renombrado cineasta vuelve a mostrar su pulso en medio de una tensa narración, filmada con mucho nervio y excelente sentido para la edición. Intentando fusionar dos universos culturales, el largometraje bosqueja un friso más que atendible a pesar de algún discurso patriótico panfletario totalmente descartable casi al final.

De todas maneras, el resultado global resulta atendible y puede dejar una sensación intensa de desconcierto que cada espectador deberá asimilar como pueda. Como dice Schubert, «así está el mundo, amigos».

Red de mentiras (Body of lies. Estados Unidos 2008). Dirigida por Ridley Scott. Guión: William Monaham, basado en la novela de David Ignatius. Producción: Donald De Linne y Ridley Scott. Producción ejecutiva: Michael Costigan y Charles J. D. Schlissel. Diseño de producción: Arthur Max. Cámara: Alexander Witt. Edición: Oscar Pietro Scalia. Con Leonardo DiCaprio Russell Crowe Mak Strong, Golshifeth Farahani, Oscar Isaac y Simon McBurney.

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