Aproximación al mundo imaginario creado por el autor compatriota

Vargas Llosa indaga la obra de Onetti

El mundo imaginario en el que se refugió el escritor compatriota Juan Carlos Onetti y que plasmó en su obra, centra el nuevo ensayo del peruano Mario Vargas Llosa, que presentó ayer en Madrid.

«El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti» es «un ensayo que se refiere a un aspecto central pero no el único de la obra de Onetti»: «esa especie de dialéctica entre el mundo real y el imaginario, como un refugio, como una escapatoria posible para quienes (…) no quieren caer en el suicidio», explicó Vargas Llosa en conferencia de prensa.

El libro surgió a partir de un curso de seis meses que el escritor peruano impartió en 2006 en la universidad estadounidense de Georgetown.

Pero «nació con el entusiasmo que me produjo descubrir a Onetti en los años 60″, confesó.

«Todo lo que leí de él, todo me pareció interesante, importante y durante años viví con la tentación de hacer una obra sistemática de Onetti», admitió.

Ya en ese momento quedó «convencido de que Onetti era uno de los grandes escritores de nuestra época, uno de los primeros a los que se podía llamar modernos», definió.

En una época de literatura latinoamericana «muy provinciana, regionalista, marcada por el tradicionalismo y el folclore», Onetti es «un maestro de la estructura literaria», con una obra de «extraordinaria coherencia». Para Vargas Llosa, el mundo de Onetti (1909-1994) «es un mundo negro marcado por el pesimismo, marcado por la idea de que detrás de todas las acciones humanas habrá frustración; es un mundo de suicidas». Pero en el autor de «La vida breve», «Juntacadáveres» y «El astillero» «el pesimismo es relativo, tenía un límite. Con su vocación, con su trabajo, de alguna manera lo desmentía» y la literatura fue para él como «un antídoto de ese pesimismo». El autor peruano también ve «en la obra de Onetti una metáfora de la América Latina del siglo XX».

Esa obra «desasida de referencias históricas, sociales», con ese «pesimismo tremendo que la recorre, puede parecer una fuga» de la realidad latinoamericana de la época.

«Pero creo que la obra de Onetti es profundamente latinoamericana, es una obra de la frustración, todos los personajes de Onetti son frustrados», mientras que en la región eran «barridos» «todos los intentos de democratización», según Vargas Llosa.

Además, «aunque Onetti despreciara la política, le contaminó» y su obra «también se puede leer de esta manera, como una involuntaria alegoría del gran fracaso de América Latina».

El autor peruano dijo haber «gozado tratando de entender a un gran escritor», y espera que el ensayo «contribuya a aumentar los lectores de Onetti, a pesar de ser un gran escritor, no está suficientemente leído».

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