LABORATORIO

Los ratones transgénicos

Costa-Mattioli tomó ratones transgénicos que tenían una copia normal de la proteína eIF2a y una segunda copia, objeto de mutaciones, a la que no podía acoplarse el fosfato. En comparación con los ratones normales, el aprendizaje y la memoria espaciales mejoraron en los ratones objeto de las mutaciones, cuyos cerebros, en otros sentidos, parecían normales. En el otro extremo de los resultados del estudio sobre los fosfatos, la administración de un fármaco que impide que el fosfato sea eliminado de la eIF2a perjudicó la memoria a largo plazo en los ratones normales.

La condición del eIF2a en cuanto a si el fosfato ha sido acoplado o no, puede alterarse en enfermedades que afectan la memoria perdurable.

Una investigación realizada en 2007 por científicos de la Universidad Nacional de Seúl, en Corea del Sur, descubrió que una mutación que causa la enfermedad de Alzheimer aumentó, en cerebros de ratones y seres humanos, los niveles de la forma «fosfateada» de eIF2a en células cultivadas. Hasta ahora, esto significa sólo una correlación. Los científicos no han demostrado que la actividad anormal de eIF2a cause pérdida de la memoria.

 

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