La memoria como meta
Durante más de 20 años los científicos han sabido que la formación de memorias perdurables requiere células que elaboren nuevas proteínas en el cerebro. Los animales a los que se les administran fármacos que bloquean la producción de proteínas no pueden formar memorias perdurables, pero su memoria transitoria permanece intacta. Mientras trabajaba en el laboratorio de Sonenberg, Costa-Mattioli descubrió cómo se desata la producción de proteínas para formar memorias perdurables. La clave radica en una proteína, denominada eIF2a, que promueve la producción general de proteínas. Cuando se le acopla a eIF2a una pequeña molécula de fosfato, disminuye la producción general de proteína. Los fosfatos se acoplan o separan constantemente de la eIF2a, dependiendo de cuánta proteína necesita elaborar el cerebro.
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