"Joya", un nuevo filme uruguayo se suma a la cartelera local
Este breve titular, sin embargo, no alcanza para abarcar todas las variables que la película intercala a modo de desafío.
Quizás resulte oportuno reseñar una suerte de paráfrasis que ubica a dicha pareja (desalojada y sin empleo) viviendo de prestado en una casa de balneario (el Piriápolis de «Whisky» para más datos) y en solitario estado de desamparo invernal.
Intentando revertir dicha situación, los protagonistas establecen un formato existencial de supervivencia, a la vez que procuran concretar el capital de un anunciante para la improbable puesta en escena de una obra teatral que los puede rescatar de la malaria.
Lo relevante del caso, sin dudas, es la manera en que el largometraje se ajusta a las idas y venidas de estos protagonistas a partir de un guión básico que permite improvisar como herramienta válida una fresca transgresión cinematográfica.
Bien podría decirse que el filme se descansa en las espaldas de Jenny Goldsetin y Moré, quienes ponen el alma en la propuesta logrando un desempeño altamente satisfactorio e impactante.
En otro orden de cosas, desde un punto de vista conceptual, la realización de Bossio también parece recrear cierto espíritu de «La perrera» otra producción audiovisual uruguaya que radiografiaba un universo juvenil desorientado y sin mayor futuro. Esta sensación térmica del fracaso se percibe sensiblemente en «Joya» donde, en medio de una nube de marihuana, el personaje masculino deambula irresponsablemente frente a todo tipo de circunstancias adversas.
A medida que el largometraje avanza, Bossio logra retratar el derrumbe como si fuera en cámara lenta. Apenas un paneo, la imagen de un pescador vecino y su familia como antítesis o el encuentro «amistoso» de una barra de amigos pueden resultar sugerentes disparadores sobre posibles propósitos o necesaria catarsis de una historia que debía ser contada en la pantalla.
Por otro lado, no resulta fácil «encasillar» la realización, si bien el esquema de «comedia dramática» parece ser el rótulo que mejor encaja en el experimento, el asunto se complica. Es que, esas sonrisas que puede despertar «Joya» en medio de su proyección, bien pueden diluirse al instante frente a esa silenciosa desesperación que recorre la película de principio a fin. Hay algo de desgarro detrás del disparate; una mueca cristalizada del desencanto que impresiona como recurrente en la filmografía de la República Oriental del Uruguay. Un tono grisáceo y desesperanzado que conmueve, pero también inquieta, como presunto reflejo de una realidad no deseada. Como si la sombra de Onetti siguiera pesando en muchas generaciones que todavía no han logrado salir del pozo ni encontrar su lugar en el mundo, «Joya» cuenta su historia sin mayores alharacas pero de manera contundente. Hay que verla y reflexionar porque permite lecturas varias. Vale.
Compartí tu opinión con toda la comunidad