Comienza hoy el Segundo Festival de Cine del Mercosur
Aunque la apertura oficial de tono protocolar será hoy a las 20.00 horas con las máximas autoridades nacionales y departamentales, el festival arrancará con esta rareza del brillante cineasta Wim Wenders: un documental coproducido por Alemania, Francia y los Estados Unidos denominado Buena Vista social club en el pase de las 18.30 horas.
Lo cierto es que Wenders decidió practicar este rodaje para adentrarse en el universo y la cultura musical cubanas y, por cierto, promete –dadas las extraordinarias dotes cinematográficas de su autor– ser un espléndido debut para este festival mercosuriano que comienza hoy.
Después de los actos protocolares, a las 20.30 horas se proyectará el filme argentino Garage Olimpo, de Marco Bechís, con Antonella Costa y Carlos Echevarría, una historia sobre el pasado inmediato (los tiempos terribles de la dictadura militar en la Argentina).
El Segundo Festival de Cine del Mercosur (Mercocine) posee a priori, sus mejores títulos provenientes de un país que paradójicamente no forma parte del Mercosur. Nos referimos, desde luego, a México y a los dos largometrajes que representarán a dicho país: la muy laureada Santitos de Alejandro Springall y El Coronel no tiene quien le escriba, del prestigioso Arturo Ripstein, sobre novela del Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez.
El ingreso de México como invitado a esta muestra cinematográfica ha sido todo un acierto de la organización en combinación con el criterio selectivo de Cinemateca Uruguaya.
El mencionado país posee una historia cinematográfica muy vasta y de un perfil cualitativo que le ha permitido desarrollarse a nivel internacional, obtener premios en otros tantos festivales y generar una movida que ha interesado indudablemente a los Estados Unidos. Santitos, por ejemplo, ha sido un suceso de taquilla en el país de la fábrica de sueños.
Por supuesto que otros de los elementos a subrayar dentro del transcurso del Mercocine, es el más que merecido homenaje que se le tributará por su trayectoria artística al dramaturgo, novelista y actor Antonio «Taco» Larreta. El autor de la laureada novela Volavérunt (Premio Planeta) será asimismo uno de los protagonistas de uno de los filmes uruguayos: La memoria de Blas Quadra, guión y dirección de Luis Nieto y un elenco que se completa con Margarita Musto, Ricardo Beiro y Laura Schneider.
Lo cierto es que «Taco» Larreta tendrá su noche: un homenaje a un individuo profundamente ético y por cierto creativo sea cual sea la superficie donde le toque actuar. Ha sido uno de los motores fundamentales de la cultura contemporánea uruguaya y un embajador de lujo cuando tuvo que residir en España. Por otro lado, los organizadores del Mercocine han gestado una serie de conferencias y mesas redondas de corte deliberativo, coordinadas por las autoridades de Cinemateca Uruguaya y con el apoyo del reputado Sundance Film Institute que dirige el famoso actor y director estadounidense Robert Redford.
El arribo, entonces, de diversos invitados especiales le dará el toque intelectual y fuertemente reflexivo que ya había asomado luminosamente en la anterior edición con jornadas matutinas de debate realmente trascendentes en tanto generar un marco integrador y repotenciar la factibilidad de exportar el cine de caligrafía latinoamericana hacia los mercados de la región y extrarregión.
Algo que evidentemente no se ha concretado a nivel del circuito comercial de salas de exhibición cinematográfica al menos en Uruguay, a excepción de los festivales que promueve con gran esfuerzo esa institución imprescindible que es Cinemateca Uruguaya y concretamente este Festival de Cine del Mercosur.
No obstante y pese al peso hegemónico de Hollywood, se continuará insistiendo en que haya una mayor y fluida distribución de la producción cinematográfica latinoamericana, y en particular, la que tenga que ver con los países que conforman el tratado del Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Es de esperar en este contexto, que se logren cosas más tangibles que una mera declaración conjunta, ya que la del año pasado no pesó dentro del ámbito cultural de las rondas de los países del Mercosur. Ya el festival viene a ser como una grata advertencia para las autoridades oficiales: hay una producción con historias que pretenden ser señas de identidad de la región y al mismo tiempo tramas de buen potencial creativo.
El listado de filmes
Desde Argentina llega un caudal de títulos que vienen precedidos de la aprobación de la crítica: Garage Olimpo, de Marco Bechís, con Amado Pagani y Enrique Piñeiro, narra la historia de una mujer que durante la dictadura militar es secuestrada e internada en un centro de reclusión al que alude el título de la película. Esta maestra y militante sufre el horror de la tortura y por supuesto la idea de supervivencia es su meta en una peripecia del horror y a favor de la Justicia; Río escondido, de Mercedes García Guevara, con Paola Krum y Juan Palomino, es una historia sobre un individuo bígamo que provocará con su conducta comportamientos que parecen sacados de un relato de perfil feminista.
Por otro lado se proyectará Borges, los libros y las noches, de Tristán Bauer, con Walter Santa Ana, Héctor Alterio, Lorenzo Quinteros y Leonardo Sbaraglia, un documento con invasión en la ficción para la construcción biográfica de uno de los escritores fundamentales del siglo XX como Jorge Luis Borges.
El mar de Lucas, de Víctor Laplace y Ana María Picchio, Pablo Rago y Rodolfo Ranni, registra el reencuentro de un padre con su hijo luego de largo tiempo: la reunión en un pueblo de provincias provoca reavivar los lazos afectivos y la noción profunda de conocerse y reconocerse.
El mismo amor, la misma lluvia, de Juan José Campanella con Ricardo Darín, Soledad Villamil y Ulises Dumont, marca una atormentada relación entre el escritor y una mujer con los consabidos encuentros y desencuentros en un melodrama de gran elenco y en donde no se esquiva el contexto social de la Argentina reciente.
Silvia Prieto, de Martín Retjman, con Rosario Bléfari, Valeria Bertuccelli y Gabriel Fernández, viene precedida de muy buenos elogios y es el registro de una mujer que decide hacer mudanzas en su vida (dejar las drogas, por ejemplo) y dedicarse ser ella misma y tomar decisiones sin ningún tipo de perturbaciones. Claro que la perturbación llega cuando se entera que hay otra mujer que lleva su mismo nombre.
Desde Brasil arribarán los siguientes largometrajes: Mauá, o imperador e o rei, de Sergio Rezende, con Paulo Betti y Malú Mader, registra el itinerario de Irineu Evangelista de Souza y Vizconde Mauá desde su nacimiento en Río Grande en 1813 hasta su muerte en 1889. El vizconde sobresalió en la época por su actividad comercial e industrial, su influencia en el área económica que lo llevó a enfrentarse a ingleses y a la propia corte brasileña.
No coração dos deuses, de Geraldo Moraes, con Antonio Fagundes y Roberto Bonfim, registra la historia de unos aventureros que encuentran un diario de viaje del siglo XVII, lo que provoca una expedición en la jungla, en la época de los Bandeirantes, a la búsqueda del «Oro de los Martirios».
La hora mágica, de Guilherme de Almeida Prado, con Julia Lemmerts y Maite Proenca, viene a ser una adaptación del célebre relato del escritor argentino Julio Cortázar, «Cambio de luces», y así otorgar una mirada al universo de los medios de comunicación brasileños.
Orfeo, de Carlos Diegues, con Toni Garrido y Patricia Franca, es una historia de amor entre un compositor de sambas y Eurídice, pero hay un
capo mafioso que quiere enturbiar el asunto en esta libre adaptación de la vigente pieza «Orfeo Negro» de Vinicius de Moraes.
Por tras do pano, de Luis Villaca, con Luis Melo, Pedro Cardoso y Denise Fraga, supone el montaje de una pieza de teatro desde los ensayos hasta su estreno y la historia de amor que fluye entre los actores. De México se exhibirán tres largometrajes de gran trascendencia: Santitos, de Alejandro Springall, de Dolores Heredia, Demian Bechi y Alberto Estrella, registra la historia de Esperanza, una mujer frontalmente religiosa (de ahí el título) que tiene un shock al recibir la noticia de que su hija ha muerto. No lo cree y sale en un conmovedor viaje en busca de la chica en un filme que ha sido aclamado por la crítica internacional por su forma y contenido.
El coronel no tiene quien le escriba, de Arturo Ripstein, con Fernando Luján, Marisa Paredes, Salma Hayek; se apoya en la monumental novela del colombiano Gabriel García Márquez, quien escribió especialmente el guión para este abordaje del realismo mágico que viene precedido de críticas auspiciosas.
Sexo, pudor y lágrimas, de Antonio Serrano con Demian Bechi, Susana Zabaleta y Mónica Dionne, en una historia o en un ensayo amoroso entre una serie de amigos que viven en edificios enfrentados y cruzarán relaciones, se desprenderán, volverán a reunirse en una suerte de cruce de comedia y superficie melodramática. Por Uruguay, cerrando el Mercocine, se estrenará La memoria de Blas Quadra, de Luis Nieto, con Antonio Larreta, Margarita Musto, Ricardo Beiro y Laura Schneider, se adentra en la misteriosa vida de un escritor del boom latinoamericano de la década del 60 que vive recluido y atendido por una secretaria que impide la curiosidad de un periodista que quiere indagar en el pasado del citado escritor. El Mercocine es signo de movimiento perpetuo y de pluralidad de propuestas.
También de debate y reflexión: todo a partir de hoy en Sala Cantegril, de Punta del Este.
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