"Tropa de elite": un testimonio impresionante y conmovedor
Se trata de «Tropa de elite» del director brasileño José Padilha, que en el año 2002 adquiriera notoriedad por su perturbador documental «Omnibus 174″.
En esta misma línea de crudeza, el filme señalado (que ya ha sido visto en Brasil por más de quince millones de espectadores) pasa revista al modus operandi del Batallón de Operaciones Policiales Especiales de Río de Janeiro (la tenebrosa BOPE) en su lucha contra el narcotráfico.
En realidad, la película toma nota de un hecho histórico puntual relacionado con la visita que hiciera el anterior Papa Juan Pablo II a la ciudad carioca.
En dicha instancia, la intención política de la policía local suponía realizar una suerte de «limpieza» en las favelas para maquillar la metrópolis y evitar que el santo Padre viera interrumpida su siesta por el sonido de la metralla en los morros.
Esta voluntad «comunitaria» estableció un rigor de carnicería en que la «tolerancia cero» se convirtió en disparar primero y preguntar después. A partir de esta certera absurdidad, el libreto guionístico elaborado en conjunto por Braulio Mantovani (el mismo de «Ciudad de Dios») entrelaza varias historias paralelas que terminan desembocando en esta locura ciega y fuera de control.
El resultado, por cierto, desacomoda y refleja una crudísima radiografía de esa terrible realidad donde la violencia se enfrenta con más violencia, mutando en un espiral salvaje y demencial.
Es, en definitiva, un testimonio descarnado en el que los límites entre lo que está bien y lo que está mal aparecen totalmente borroneados en un territorio regido por la ley de la selva.
En este caso, la plasmación de estas imágenes violentas no supone un manejo gratuito y oportunista sino que refuerza el impacto documentalista del largometraje que, por momentos, adquiere el vigor, en bruto, de un auténtico registro noticioso sin editar.
No es una película agradable sino un ejercicio audiovisual de alto impacto que logra dosificar, en medio de tanta barbarie, un trabajo actoral pleno de sutilezas marcando el proceso vivencial de varios personajes (el capitán de la tropa, un novato idealista, etc) en esta carrera a contramano de la ley y la justicia.
Con sobrias pinceladas que dibujan el perfil psicológico de estas criaturas en medio de la tierra de nadie, el cineasta José Padilha redondea un mosaico ejemplar de buen cine y excelente narración cinematográfica. A veces, la verdad cruda es mucho peor que la más espeluznante realización del género terrorífico. Esa mirada sin anestesias ni edulcorantes, que el realizador imprime en su obra, resulta tanto más inquietante por el grado de trastornada verosimilitud que transmite. Ese infierno tan temido, después de todo, está a la vuelta de la esquina. Vale la pena.
Tropa de elite. (Brasil, 2007). Dirigida por José Padilha. Producción José Padilha y Marcos Prado. Guión: Braulio Mantovani, Rodrigo Pimentel y José Padilha. Cámara: Rodrigo Pimentel. Fotografía: Lula Carvalho.
Edición: Daniel Rezende. Música: Pedro Bromfman. Con Wagner Moura, Caio Junqueira, André Ramiro, Milhem Cortaz, Thelmo Fernandes y Fernanda Machado.
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