FERMENTO REVOLUCIONARIO

La mayoría de las ciudades del mundo tienen un componente emblemático, que siempre es intrínseco a su historia, su cultura y, naturalmente, su identidad.

Esa arraigada simbología está determinada por las calles, los monumentos y los edificios, pero particularmente por los personajes, los hechos y las circunstancias de la peripecia humana compartida.

No en vano algunas urbes son auténticos paradigmas, como la Roma que lideró al imperio más poderoso de la antigüedad, la Atenas que acunó la filosofía occidental y la otrora gloriosa Alejandría, con su malograda biblioteca que atesoraba los saberes universales de la época.

Sin embargo, París sigue siendo un auténtico ejemplo de vigencia y perdurabilidad, no sólo por su riqueza artística, sino también por su legado social, político y cultural.

No en vano la Ciudad Luz fue escenario de una de las revoluciones que tuvo mayor influencia en el pensamiento occidental moderno y coadyuvó ­en forma determinante­ a edificar el hoy hegemónico modelo de democracia liberal burguesa.

En «París rebelde», los pensadores Ignacio Ramonet y Ramón Chao elaboran un revelador ensayo histórico y sociológico, que apunta a rescatar la rica memoria de una ciudad realmente excepcional.

Como los propios autores lo definen, este trabajo es una auténtica guía turística y política, que redescubre el perfil emblemático de la capital francesa.

Partiendo de la tesis que París es la ciudad donde se han originado más revoluciones, levantamientos y revueltas populares, los escritores se internan en sus calles impregnadas de historia.

Como si fueran dos guías de lujo, Ramonet y Chao dan cuenta de una experiencia intransferible, que motiva a la evocación de la Revolución de 1789 y el no menos emblemático Mayo Francés de 1968, entre otros memorables acontecimientos políticos.

Los autores rescatan la excluyente identidad de la París rebelde, que se traduce también en el carácter revolucionario de la literatura y los movimientos estéticos de vanguardia: realismo, simbolismo, impresionismo, surrealismo y dadaísmo. La obra ensaya una relectura de la ciudad, que invoca textos de Bolívar, Marx, Bakunin, Lenin y el «Che Guevara, entre otros.

(Edición Debate)

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