El teatro y la cultura en duelo: murió ayer Juan Carlos Moretti
Moretti había desarrollado en su juventud una larga y exitosa trayectoria en El Galpón («Historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada» de Gabriel García Márquez), teatro al que volvió a integrarse al final de su vida con la brillante iluminación de «Un hombre es un hombre» (dirección de María Azambuya); hace unos diez años emprendió la aventura de radicarse en España, Valladolid, con Azar teatro, de Valladolid, al que llegó, como un reemplazo, por la muerte, en un accidente de tránsito, de uno de sus actores.
La aventura española fue todo un éxito y fue galardonado con el premio Marqués de Santillana por su interpretación en «La última noche de Giordano Bruno» de Renzo Sicco, que tuvimos la fortuna de ver primero en Villafranca del Bierzo, Castilla, y luego en Montevideo.
Más tarde, y aún radicado en Valladolid, fue invitado al festival de Porto Alegre, donde dio con éxito de crítica y público «Minetti» de Thomas Bernhard, y en el último festival, con Montevideo Teatro, interpretó «Las apariencias engañan» del mismo Bernhard, tanto en Montevideo como en la decimotercera edición del festival de Porto Alegre (setiembre de este año). Había sido invitado especialmente, con Montevideo Teatro al festival de Cádiz, España, cuando su enfermedad, nunca claramente diagnosticada, se agravó y, a su propio pedido el espectáculo debe continuar fue reemplazado por Ernesto Laiño, estando fijado su estreno para el día de hoy, 17 de octubre.
Con su compañero de los últimos catorce años, Adrián Figueras, decidieron radicarse en Montevideo, donde compraron a fines del año 2007 un hermoso apartamento y un automóvil; fueron la primera pareja homosexual que logró el reconocimiento judicial autorizado por una reciente ley, circunstancia que tuvo honda y favorable repercusión en nuestra sociedad, que respetó y aún admiró el valor con que ambos asumieron su identidad y mutuo amor.
El teatro uruguayo pierde lo que debió ser uno de sus mejores animadores, de una cultura sólida y amplia, de una seriedad profesional y contracción al estudio que merece todos los elogios; y este crítico, pierde a un amigo a quien quiso y admiró.
En el curso de un foro crítico del festival de Cádiz, donde nos encontramos en estos días, llegó la noticia. Interrumpimos el foro, compartimos el dolor con sus compañeros Walter Reyno y Patricia Yosi, hablamos de su persona, se hizo un minuto de silencio.
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