LAS BANDERAS DE 1983

La denominada Generación del 83 tiene un fuerte componente emblemático, porque remite a un crucial tiempo de esperanza y de reafirmación militante, en el cual se luchaba por el ansiado restablecimiento de la democracia.

En efecto, existía la plena convicción que la dictadura cívico militar se estaba desmoronando y que todos los esfuerzos debían concentrarse en acelerar ese proceso.

Hace apenas quince días, la Universidad de la República y la Federación de Estudiantes Universitarios celebraron la Semana del Estudiante, que evocó la histórica marcha del 1983.

La multitudinaria manifestación organizada por la Asceep, heredera de la por entonces clandestina FEUU, fue una contundente demostración de la inclaudicable vocación de los jóvenes por recuperar las libertades perdidas.

Esa auténtica pueblada que anegó las calles de Montevideo e hizo temblar de pies a cabeza a los tiranos de turno, se transformó en uno de los más significativos hitos de la resistencia popular.

En “1983”, el escritor y periodista José Luis Olascoaga alude simbólicamente a ese año marcado a fuego en el calendario de nuestra historia contemporánea, en una novela que demuele las fronteras del tiempo y el espacio.

Aunque el relato posee un formato policial, está cruzado por la política y el deporte, en una suerte de síntesis de dos de las grandes pasiones instalados en nuestro imaginario social.

Mixturando la realidad con la ficción, el autor desarrolla una compleja intriga, que indaga en un presunto negociado en el mundo del fútbol, el asesinato de un gobernante y un entramado de ilícitos petroleros.

Olascoaga construye una laberíntica trama, que alude, sin concesiones, a la corrupción, los engranajes de la alta política y los fantasmas del presente y el pasado.

En esta novela de amores particulares poblada de personajes ignotos y conocidos, el narrador desarrolla una experiencia literaria de recuperación de la memoria.

Más allá de su mero envase argumental, “1983” recupera buena parte de la simbología vital de un tiempo de sueños compartidos, que fueron marcados por la vivificante impronta de la utopía.

(Editorial Fin de Siglo)

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